domingo, 25 de diciembre de 2022

CRÓNICA

Sábado, 17 de diciembre, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por ignatium


JORDI DOCE
OTRAS LUNAS [1]

CONSTATACIÓN DEL MIEDO

Torvo y locuaz a un tiempo,
el vuelo de estos cuervos
que niegan cielos y jardines
en la fría mañana de febrero
tiene tono y dicción de alegoría
o precisa metáfora del miedo
mientras la página desnuda
conforma mi impotencia.
                                            Nada tengo,
no hay cielo ni jardín ante los ojos
que conduzca al relato minucioso
de asombros y alegrías. Sólo
el vuelo de estos cuervos
(su sombra como un mal presagio)
Podría llevarme a escribir
lo que su vuelo espanta con violencia:
prisionero de antiguas dejaciones
el temor es mi asunto y mi silencio

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INSTANTÁNEAS

Sobre la duda, sobre el tiempo
de la duda, una profusión de imágenes
ilustra el desconcierto:
calles vacías, arcos en penumbra,
la súbita emoción de unas palabras
haciendo temblar la amistad,
disputa de borrachos que dirimen
su cuota de maldad improvisada.
Regresa por azar aquella noche,
incómodo testigo de mi insomnio,
y no encuentro la explicación, el orden.
Viene de lejos,
de una región de miedo y de renuncia,
del fondo de los días consumidos,
para dar cuenta del ahora,
del hoy inaplazable que me asalta.
Lo llamo, para mí,
el tiempo de la duda, del cansancio.
A su lado,
como piezas tiradas de un puzzle,
los fotogramas de una noche estúpida,
manchada de insultos y alcohol:
absurda ilustración
de este absurdo temor a no dormirme.

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TRADUCTOR

Tal vez fuera preciso, en este punto,
cuando la voz se desconoce
y el recuerdo es una espiral
de escenarios ajenos,
hallar consuelo en este anonimato,
o esperar, con ambigua fe,
que algunos a quienes di mi voz
se levanten, furiosos, y proclamen
que no son suyos tales versos,
que no supe ser fiel a su latido
mientras yo, fracasado a mi pesar,
bajo sus nombres daba a ocultas
la historia de mis días.

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VIDAS PARALELAS

La voz atronadora de lo nunca vivido
vuelve a deshacer el presente,
desportilla deseos, voluntad,
mina las pocas certidumbres
que el tiempo deposita
en el delta limoso
de un día y otro día y otro día.

¿Qué explica este lamento
por lo que nunca hicimos?
¿Y cómo reclamar, tal vez,
lo que jamás fue nuestro?

Imprecisas llamadas
desde los rieles de otra vida,
sombras furtivas
que nos tientan y hechizan
con sus frescos racimos de inconsistencia,
puente tendido hacia la nada
de una ficción más habitable
por no habitada, por ficción.

Sólo sé
que la carga del tiempo
se me vuelve más cierta al disolverse.

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AMOR ANTIGUO

Harapos de deseo o de memoria
te regresaron de esa nada o nunca
en que el reverso del amor (su ausencia
o su oscuro fulgor) te confinara,

harapo de tu voz, de tu mirada
que no cesa, que vuelve a visitarme
en la tenaz baraja de las calles,
en el paso azaroso de otros rostros

mientras el tiempo impone sus traiciones,
su indócil vertedero de silencios,
la cera desgastada de sus noches

como torpe remedo de tu cuerpo,
hueco palpable que es tu fiel ausencia
cuando otros ojos son, dicen ser tuyos.

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SALUDO

Y tú, vida que empiezas,
no digas nada aún:
crece sobre tu sangre,
sé temblor y latencia.

Ciego nudo abisal,
giras en los serenos
hondones de tu madre,
en el limo imantado.

No siempre vivirás
sin tiempo, sin mirada.
Asomará tu boca
a las puertas del día.

Tu cuerpo espera y calla.
Multiplicado tacto
el de esta piel bañada.
Respiras negro, negro.

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EL PERSEGUIDO

Día de feria: rostros
que van y vienen
entre el gentío.
Más quien me sigue es uno,
y jamás retrocede.
——————————
[1] De Otras lunas, Barcelona, DVD ediciones, 2002.

domingo, 11 de diciembre de 2022

CONVOCATORIA

Sábado, 17 de diciembre, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por Jorge Alberto González Barillas


Que dice Mágico que estamos en pleno torneo de clausura, y que hay que jugárselo todo a cara de perro en la pachanguita final. Y que últimamente ve a la peña cayendo en planteamientos preciosistas que no van a ninguna parte, que hay mucho seleccionador encantado de haberse conocido, y que venga de tikitaka de metáforas y de gili córner de pareados. Y que donde se ponga llevar la estrofa a la banda y ponerla con sentido al área que se quite la tontería. Pero que si alguien simplifica y mete patadón desde la frontal de la defensa, que también vale, que al final todo es una milonga para que ignatium se estire como un portero de futbolín y afloje unas rondas de cervecita fresca. Y que si alguien va a alinear a Benjamín Prado, que tenga en cuenta que estamos en plena campaña de vacunaciones de la gripe china, que la peña está febril y que no es plan aumentarle al personal el sufrimiento con la versión rococó de un tema de Dylan que es versión manierista de un tema de Guthrie; pero que prohibido, lo que se dice prohibido no está. Y que el otro día vio a un gorrión levantarle un cacho de pan a una paloma en el parque, que salió volando cual corchea de algodón, como cuando él remontaba por la línea de fondo con el cuero atado al escarpín. Y que ahora no hay ni cuero ni escarpín, pero que quedan los pildorazos de curazao con gin, y remontar pistachos desde el bol de panchitos de cortesía que te ponen con cada copa. Y que sainete o muerte.

domingo, 4 de diciembre de 2022

ANNE CHRISTINE PERFECT, CHRISTINE McVIE

(☼ BOUTH, LANCASHIRE, 12-07-43 – † LONDRES, 30-11-22)
IN MEMORIAM


SONGBIRD

For you there'll be no more crying,
For you the sun will be shining,
And I feel that when I'm with you
It's alright, I know it's right.

To you I'll give the world,
To you I'll never be cold,
'Cause I feel that when I'm with you
It's alright, I know it's right.

And the songbirds are singing
Like they know the score,
And I love you, I love you, I love you
Like never before.

And I wish you all the love in the world,
But most of all, I wish it from myself.

And the songbirds keep singing
Like they know the score,
And I love you, I love you, I love you
Like never before.
——————————
From Rumours, 1977.

domingo, 27 de noviembre de 2022

PABLO MILANÉS ARIAS

(☼ BAYAMO, GRANMA, 24-02-43 – † MADRID, 22-11-22)
IN MEMORIAM


CUÁNTO GANÉ, CUÁNTO PERDÍ

Dónde estarán los amigos de ayer,
la novia fiel que siempre dije amar.
Dónde andarán mi casa y su lugar,
mi carro de jugar, mi calle de correr.
Dónde andarán la prima que me amó,
el rincón que escondió, mis secretos de ayer.

Cuánto gané, cuánto perdí,
cuánto de niño pedí,
cuánto de grande logré.
Qué es lo que me ha hecho feliz,
qué cosa me ha de doler.

Si era vivir la infancia
con el ansia de todo saber,
pues el saberlo todo y con nostalgia,
ver lo que se fue.

Dónde estarán, a un lado de mi piel,
los guardo bien y a veces brotarán
y endulzarán un brusco acontecer,
llenándome de miel que muchos libarán.
Me lanzarán al viento
y a mi tiempo me retornarán,
vendré feliz y fresco,
para siempre sé dónde estarán.
——————————
De Querido Pablo, 1985.

domingo, 23 de octubre de 2022

CRÓNICA

Sábado, 10 de septiembre, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por catenaccio


JOSÉ HIERRO
TIERRA SIN NOSOTROS [1]

LUNA DE AGOSTO

Y cuando yo no esté, saldrá la luna
igual que ayer. Será un mensaje tierno
de agosto. No veré la mar que acuna
rítmicamente su paisaje eterno.

¡Qué tristeza, romántica bahía
de Santander! Ahogada en un encaje
de arenas. Sobre tu cristalería,
hermética desde hoy para mi viaje,

se mirarán volúmenes de montes,
verde frío y nocturno sus cortezas.
Montes como perfiles de bisontes
con las estrellas sobre sus cabezas.

Y cuando yo no esté, cuando no quede
ni un matiz de esta luz que sea mío,
cuando la luna se desangre y ruede
sobre la adversa noche de este estío,

noche de barcos, fría noche de olas,
ave de infancia muerta que desplumo,
sólo un recuerdo: trémolo de violas
gris y sereno como un ángel de humo

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RECUERDO DEL MAR

¡Cómo te agitas bajo nubes grises,
lámina fina de metal de infancia!
¡Cómo tu rabia, corazón de niebla,
rompe la brida!

¡Cómo te miro con mis pobres ojos!
¡Qué imagen tuya la que inventa el sueño!
¡Qué lentamente te deshace el aire,
roto en pedazos!

Tú que guardabas en cristal salado
vivos retratos que ondulaba el viento;
tú que arrancabas en el alba fina
sones al alma,

tú que nutrías con tu amarga leche
sombras de playas, olvidados pasos,
ansia de ser sobre tu vientre verde,
locos piratas,

has ido ahogando temblorosamente
sombras que hundieron en tu paz sus ojos.
Hoy tu recuerdo, como lluvia fresca,
moja mi frente.

Si ahora volviera a recorrer tu orilla,
si ahora en tu cuerpo me volcara todo,
si ahora tu cuerpo le prestara al mío
frescos harapos,

si yo desnudo, si cansado, ahora,
más hijo tuyo, ahora, si el otoño
vuelto a mi lado me trajera el tibio
pan en el pico

—lámina fina de metal de infancia—,
todo olvidado quedaría, todo:
látigos, cuerdas con que me azotabas,
vientos que mugen.

Todo sería nuevamente hermoso,
aunque tu garra me arañase el cuerpo,
aunque al tornar tuvieran tus mañanas
soles más negros.

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PREGUNTA

¿Pero los hijos de los dioses pueden
morir por otra causa
que no sea la pena o la alegría
—el peso de su gloria y de su gracia?
¿Beben así, la muerte, acurrucados,
lloran así, sin lágrimas?
¿Se llevan en los ojos su paisaje,
su primavera, su penumbra mágica?
¿Muere también su mundo al morir ellos?
¿Llevan la vida dentro de sus almas?
¿También ellos son hombres como todos,
que nacen y caminan y se apagan?

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MAÑANA PRIMERA

¡Qué sola, tierra, sin nosotros!
Es posible que sea el alma,
vagabunda por tu ladera,
la que se sienta solitaria.
Hoy es mi pie el que te recorre.
Paso a paso te desencanta.
Más de cien años de tu sueño
sobre los mares reclinada.
Más de cien años sin nosotros,
encadenados a otras albas.
Anduvimos por tu recuerdo
como en tu imagen reflejada.
Si quisimos asir tu piedra
en las manos se hacía agua.
Si quisimos oler tu hierba,
oír tu viento entre las cañas,
morder el pan de tus otoños,
beber el vino de tus parras,
si quisimos sentirnos, tierra,
niños llorosos en tu falda,
otros otoños, otros vientos,
otras olas nos despertaban
de nuestro sordo atardecer
y nuestra trágica mañana.

Miro. Te veo como siempre:
nuevamente desencantada.
Hoy es mi pie el que te recorre,
mi propia voz la que te llama
entre juncos, entre manzanos,
entre las ruinas de las barcas
como esqueletos de ballenas
que se murieron en tus playas.

¡Qué triste, tierra, sin nosotros!
Es posible que sea el alma,
vagabunda por tu ladera,
la que se siente solitaria.

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CANCIÓN

Estos troncos plateados,
estas lejanías trémulas
de campanas, alma mía,
te quieren vestir de fiesta.

Vengan las galas azules,
yo visto las ropas negras.
No están ya los mismos dedos
pulsando las mismas cuerdas.

Ando solo y hablo solo
y el viento me escucha y suena.
Yo me libro de mi peso,
aunque el viento no me entienda.

Llegan a mí los mugidos
de vacas entre la niebla.
Se escucha el repiqueteo
del agua contra la piedra.

Todo el mundo vive en paz
y yo sólo vivo en guerra.
Alrededor siento al viento
cantar, para que me duerma.

Que duerma el que tenga miedo.
Yo quiero vivir en vela.
Alma, ¡cuántos sinsabores
para ver que no estás muerta!

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LLEGADA AL MAR

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Y he vuelto. Quiebro con mis piernas
tu serena cristalería.
Es como ahondar en los principios,
como embriagarse con la vida,
como sentir crecer muy hondo
un árbol de hojas amarillas
y enloquecer con el sabor
de sus frutas más encendidas.
Como sentirse con las manos
en flor, palpando la alegría.
Como escuchar el grave acorde
de la resaca y de la brisa.

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Era en otoño, y en otoño
llego, otra vez, a tus orillas.
(De entre tus ondas el otoño
nace más bello cada día.)

Y ahora que yo pensaba en ti
constantemente, que creía…

(Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)

Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría…

(Eres un pájaro de niebla
que picotea mis mejillas.)

Y ahora que yo quería darte
toda mi sangre, que quería…

(¡Qué bello, mar, morir en ti
cuando no pueda con mi vida!)

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MILI DE CASTRO

Mili de Castro. Alza la frente,
que quiero verte en mi recuerdo
sin tener que compadecerte.
Están las puertas de mi alma
de par en par, para que entres.

Aunque seas raíz de vida,
aunque las hojas centelleen
y yo pise la hierba fina,
mientras pisas tu sola muerte;
aunque me abrace el sol y, en cambio,
tú te pudras entre laureles;
aunque tu propia desventura
a la garganta se me aferre,
quiero verte venir ahora
sin tener que compadecerte.

Agua de vida por sus cauces
derribando diques y puentes.
Agua estancada y subterránea
debajo de flores silvestres.
Tú tienes sabanas de tierra,
yo tapices de hierba verde.
Y mis ojos roban las palmas,
y tus pobres ojos no pueden
bajo su carga ver los cielos
anaranjados del poniente.

Mili de Castro. Alza la frente.
Das tu cuerpo a la muerte. ¡Cómo
te hace sufrir quien bien te quiere!
Yo quiero verte en mi recuerdo
sin tener que compadecerte.
Están las puertas de mi alma
de par en par, para que entres.
——————————
[1] De Tierra sin nosotros, 1947.
En Poesías completas (1947-2002), Madrid, Visor, 2017.

domingo, 16 de octubre de 2022

CRÓNICA

Sábado, 10 de septiembre, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por chesire


JOSÉ EMILIO PACHECO
EN RESUMIDAS CUENTAS [1]

ALTA TRAICIÓN

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques, desiertos, fortalezas,
una ciudad deshecha, gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
—y tres o cuatro ríos.

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CONTRA LOS RECITALES

Si leo mis poemas en público
le quito su único sentido a la poesía:
hacer que mis palabras sean tu voz,
por un instante al menos.

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TITÁNIC

Nuestro barco ha encallado tantas veces
que no tenemos miedo de ir hasta el fondo.
Nos deja indiferentes la palabra catástrofe.
Reímos de quien presagia males mayores.
Navegantes fantasmas, continuamos
hacia el puerto espectral que retrocede.
El punto de partida ya se esfumó.
Sabemos hace mucho que no hay retorno posible.
Y si anclamos en medio de la nada
seremos devorados por los sargazos.
El único destino es seguir navegando
en paz y en calma hasta el siguiente naufragio.

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LA VÍSPERA

A fuerza de explotar a los esclavos
y robarse dinero público,
hubo auge en los negocios. Así los ricos
se volvieron más ricos, mientras los pobres
redoblaban su hambre y su miseria. La ciudad
desbordó sus antiguos límites, perdió sus rasgos
originales, fue reconstruida
según los lineamientos del imperio. También el habla
se corrompió con los hablantes. Y el lujo
entró como la hiedra en muchas partes.
Combatieron el tedio con la droga.
Nos legaron imágenes de sus actos sexuales
como extraño presentimiento
de su fragilidad. Y entre robos
y asesinatos dondequiera, el terror
extendió su dominio. Miedo en la alcoba
y pánico en la calle. Furias y penas.
Sobre todo odio
proliferante. Porque el bien camina
pero el Mal corre (y no se sacia nunca).
Todo esto sucedió en Pompeya, la víspera
del estallido del Vesubio.

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ANTIGUOS COMPAÑEROS SE REÚNEN

Ya somos todo aquello
contra lo que luchamos a los veinte años.

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CIUDAD MAYA COMIDA POR LA SELVA

De la gran ciudad maya sobreviven
arcos, desmanteladas construcciones, vencidas
por la ferocidad de la maleza.

En lo alto el cielo en que se ahogaron sus dioses.

Las ruinas tienen
el color de la tierra.
Parecen cuevas
ahondadas en montañas que ya no existen

De tanta vida que hubo aquí, de tanta
grandeza derrumbada, sólo perduran
las pasajeras flores que no cambian.

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MEMORIA

No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.

A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.

Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido.
——————————
[1] De En resumidas cuentas. Antología (Ed. Hernán Sánchez), Madrid, Visor, 2004.

domingo, 9 de octubre de 2022

JESÚS RODRÍGUEZ QUINTERO, “EL LOCO DE LA COLINA”

(☼ SAN JUAN DEL PUERTO, HUELVA, 18-08-40 – † UBRIQUE, CÁDIZ, 03-10-22)
IN MEMORIAM


Ahora me voy ya
a contestarme yo mismo
—no sé en qué lugar—
las preguntas que le he hecho
durante todo este tiempo a los demás.

Y yo me iré,
y se quedarán los pájaros cantando;
y se quedará mi huerto con su verde árbol
y con su pozo blanco.

Todas las tardes
el cielo será azul y plácido;
y tocarán,
como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año.

Y en el rincón aquel
de mi huerto florido y encalado
mi espíritu errará nostálgico.

Y yo me iré y estaré solo,
sin hogar,
sin árbol verde,
sin pozo blanco…
sin cielo azul y plácido
——————————
En Herrera en COPE, 04/10/22.

domingo, 2 de octubre de 2022

CRÓNICA

Sábado, 10 de septiembre, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por paperman


HENRY DAVID THOREAU
POEMAS [1]

INDEPENDENCIA

Mi vida es más libre y civil
que cualquier urbanidad.

Príncipes, quedaos los reinos
y el poder circunscrito,
no mayores que mis sueños
ni tan ricos como esta hora.

¿Qué podéis darme que no tenga?
¿Qué podéis quitarme que tenga?
¿Podéis defender al indemne?
¿Heredar la desnudez?

A todas las necesidades reales
el oído de los tiempos es sordo,
los estados de penuria no prestan
más consuelo que el vil metal;
pero un alma libre —a Dios gracias—
puede ayudarse a sí misma.

Estad seguros de que vuestro hado
está aparte de su estado,
no ata con cinta alguna
a los nobles de la tierra.
En las tiendas de oro
no tiene lugar alguno,
pero es más caballeroso
y suspira por una guerra más noble.
Su trompeta suena más hermosa,
y más destella su armadura.

Ningún hombre me ha propuesto
la vida que aspiro a vivir,
ni hay negocio en la ciudad
que ostente su blasón.

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LA TIERRA

La que parece tan estéril una vez dio a luz
a héroes que invadieron sus llanuras,
que surcaron sus mares y cosecharon su grano.

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RUMORES DE UN ARPA EOLIA

Hay un valle que nadie ha visto,
nunca hollado por pie humano,
como el que aquí agota
un vivir de angustia y pecado.

Allí toda virtud nace
antes de caer a la tierra,
y allá regresa toda acción
que arde en pecho generoso.

Allí hay cálido amor, el más joven,
y la poesía es inaudita,
pues la Virtud es osada
y libre respira su aire natal.

Y siempre, si oís bien,
oiréis su campana vespertina,
y pasos de hombres magnánimos
cuyo pensar conversa con el cielo.

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MIS BOTAS

A veces con abierta temeridad tragan
el néctar del rocío con sed natural,
o humedecen sus forrados pulmones con bayas ocultas,
con vino más dulce que el de Quíos, Lesbos o Falerno.
El suyo fue el lustre interno que apalabró
una suela abierta —incapaz de excluir
al día dichoso—, una gloria más valiosa
que aquella que dora la corteza exterior de oscuridad visible,
virtudes que aguantan durante años,
más castigadas por dentro que por fuera.

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CONOCÍA A UN HOMBRE DE VISTA

Conocía a un hombre de vista,
un tipo sin tacha
que, por uno o dos años
pasaba junto a mi puerta,
pero no había cruzado palabra con él.

Le encontré en un camino
a él y a su bastón
a unas tres millas de casa,
por donde solía pasear,
y le miré largo, y él a mí.

En un lugar más lejano
vislumbré su rostro
y por instinto me incliné;
me devolvió el saludo,
nos inclinamos y pasamos.

Luego, en tierra extraña
estreché su mano
y mantuvimos charla
sobre esto y aquello,
como si le conociera hace mil años.

Luego a la intemperie
compartí su confusión,
porque había visto penurias
y yo había sido un vagabundo;
fue mi amigo del alma, y yo el suyo.

Así, creo, todos,
grandes y pequeños
que han vivido en la tierra,
nazcan pronto o tarde,
extraños y enemigos, se conocerán un día.

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CLIFFS

El mayor sonido que lleva aquí la brisa
es el susurro del bosque; cuando queremos captar
sonido audible, y nada captamos,
hay calma profunda. No se ha dado la lengua salvo
para vejar el oído con pensamientos superficiales.
Cuando ascienden los más profundos, la discordia chirriante
del áspero discurso calla, y los sentidos parecen,
por pequeño que sea, compartir el éxtasis.

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LA LUNA

El tiempo no la agota; ella guía su carro;
la mortalidad está bajo su órbita
.

Raleigh

La orbitada luna de rayo inalterable
remonta el cielo oriental,
no condenada a estas breves noches,
sino con brillo firme.

No mengua ella, sino mi fortuna,
que sus rayos no bendicen;
mi porfiado camino decae pronto,
pero ella no desiste.

Y aunque débil riele aquí
y palidezca su luz,
siempre en su propia esfera
es la reina de la noche.
——————————
[1] De Poemas, Madrid, Cátedra, 2018.

domingo, 25 de septiembre de 2022

CRÓNICA

Sábado, 10 de septiembre, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por artemio


JORGE LUIS BORGES
EL ORO DE LOS TIGRES [1]

EL PASADO

Todo era fácil, nos parece ahora,
en el plástico ayer irrevocable:
Sócrates que, apurada la cicuta,
discurre sobre el alma y su camino
mientras la muerte azul le va subiendo
desde los pies helados; la implacable
espada que retumba en la balanza;
Roma que impone el numeroso hexámetro
al obstinado mármol de esa lengua
que manejamos hoy, despedazada;
los piratas de Hengist que atraviesan
a remo el temerario Mar del Norte
y con las fuertes manos y el coraje
fundan un reino que será el Imperio;
el rey sajón que ofrece al rey noruego
los siete pies de tierra y que ejecuta,
antes de que el sol decline, la promesa
en la batalla de hombres; los jinetes
del desierto, que cubren el Oriente
y amenazan las cúpulas de Rusia;
un persa que refiere la primera
de las Mil y Una Noches y no sabe
que inicia un libro que los largos siglos
de las generaciones ulteriores
no entregarán al silencioso olvido;
Snorri que salva en su perdida Thule,
a la luz de crepúsculos morosos
o en la noche propicia a la memoria,
las letras y los dioses de Germania;
el joven Schopenhauer, que descubre
el plano general del universo;
Whitman, que en una redacción de Brooklin,
entre el olor a tinta y a tabaco,
toma y no dice a nadie la infinita
resolución de ser todos los hombres
y de escribir un libro que sea todos;
Arredondo, que mata a Idiarte Borda
en la mañana de Montevideo
y se da a la justicia, declarando
que ha obrado solo y que no tiene cómplices;
el soldado que muere en Normandía,
el soldado que muere en Galilea.

Esas cosas pudieron no haber sido.
Casi no fueron. Las imaginamos
en un fatal ayer inevitable.
No hay otro tiempo que el ahora, este ápice
del ya será y del fue, de aquel instante
en que la gota cae en la clepsidra.
El ilusorio ayer es un recinto
de figuras inmóviles de cera
o de reminiscencias literarias
que el tiempo irá perdiendo en sus espejos.
Erico el Rojo, Carlos Doce, Breno
y esa tarde inasible que fue tuya
son en su eternidad, no en la memoria.

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TANKAS

6

No haber caído,
como otros de mi sangre,
en la batalla.
Ser en la vana noche
el que cuenta las sílabas.

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LO PERDIDO

¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.

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RELIGIO MEDICI, 1643

Defiéndeme, Señor. (El vocativo
no implica a Nadie. Es sólo una palabra
de este ejercicio que el desgano labra
y que en la tarde del temor escribo.)
Defiéndeme de mí. Ya lo dijeron
Montaigne y Browne y un español que ignoro;
algo me queda aún de todo ese oro
que mis ojos de sombra recogieron.
Defiéndeme, Señor, del impaciente
apetito de ser mármol y olvido;
defiéndeme de ser el que ya he sido,
el que ya he sido irreparablemente.
No de la espada o de la roja lanza
defiéndeme, sino de la esperanza.

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COSAS

El volumen caído que los otros
ocultan en la hondura del estante
y que los días y las noches cubren
de lento polvo silencioso. El ancla
de Sidón que los mares de Inglaterra
oprimen en su abismo ciego y blando.
El espejo que no repite a nadie
cuando la casa se ha quedado sola.
las limaduras de uña que dejamos
a lo largo del tiempo y del espacio.
El polvo indescifrable que fue Shakespeare.
Las modificaciones de la nube.
La simétrica rosa momentánea
que el azar dio una vez a los ocultos
cristales del pueril calidoscopio.
Los remos de Argos, la primera nave.
las pisadas de arena que la ola
soñolienta y fatal borra en la playa.
Los colores de Turner cuando apagan
las luces en la recta galería
y no resuena un paso en la alta noche.
El revés del prolijo mapamundi.
La tenue telaraña en la pirámide.
La piedra ciega y la curiosa mano.
El sueño que he tenido antes del alba
y que olvidé cuando clareaba el día.
El principio y el fin de la epopeya
de Finnsburh, hoy unos contados versos
de hierro, no gastado por los siglos.
La letra inversa en el papel secante.
La tortuga en el fondo del aljibe.
Lo que no puede ser. El otro cuerno
del unicornio. El Ser que es Tres y es Uno.
El disco triangular. El inasible
instante en que la flecha del eleata,
inmóvil en el aire, da en el blanco.
La flor entre las páginas de Bécquer.
El péndulo que el tiempo ha detenido.
El acero que Odín clavó en el árbol.
El texto de las no cortadas hojas.
El eco de los cascos de la carga
de Junín, que de algún eterno modo
no ha cesado y es parte de la trama.
La sombra de Sarmiento en las aceras.
La voz que oyó el pastor en la montaña.
La osamenta blanqueando en el desierto.
La bala que mató a Francisco Borges.
El otro lado del tapiz. Las cosas
que nadie mira, salvo el Dios de Berkeley.

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Un solo hombre ha nacido, un solo hombre ha muerto en la tierra.

Afirmar lo contrario es mera estadística, es una adición imposible.

No menos imposible que sumar el olor de la lluvia y el sueño que anteanoche soñaste.

Ese hombre es Ulises, Abel, Caín, el primer hombre que ordenó las constelaciones, el hombre que erigió la primer pirámide, el hombre que escribió los hexagramas del Libro de los Cambios, el forjador que grabó runas en la espada de Hengist, el arquero Einar Tamberskelver, Luis de León, el librero que engendró a Samuel Johnson, el jardinero de Voltaire, Darwin en la proa del Beagle, un judío en la cámara letal, con el tiempo, tú y yo.

Un solo hombre ha muerto en Ilión, en el Metauro, en Hastings, en Austerlitz, en Trafalgar, en Gettysburg.

Un solo hombre ha muerto en los hospitales, en barcos, en la ardua soledad, en la alcoba del hábito y del amor.

Un solo hombre ha mirado la vasta aurora.

Un solo hombre ha sentido en el paladar la frescura del agua, el sabor de las frutas y de la carne.

Hablo del único, del uno, del que siempre está solo.

Norman, Oklahoma.

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EL ORO DE LOS TIGRES

Hasta la hora del ocaso amarillo
cuántas veces habré mirado
al poderoso tigre de Bengala
ir y venir por el predestinado camino
detrás de los barrotes de hierro,
sin sospechar que eran su cárcel.
Después vendrían otros tigres,
el tigre de fuego de Blake;
después vendrían otros oros,
el metal amoroso que era Zeus,
el anillo que cada nueve noches
engendra nueve anillos y éstos, nueve,
y no hay un fin.
Con los años fueron dejándome
los otros hermosos colores
y ahora sólo me quedan
la vaga luz, la inextricable sombra
y el oro del principio.
Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores
del mito y de la épica,
oh un oro más precioso, tu cabello
que ansían estas manos.

East Lansing, 1972.
——————————
[1] De El oro de los tigres, 1972.
En El oro de los tigres, Buenos Aires, Penguin Random House, 2018.

domingo, 18 de septiembre de 2022

CRÓNICA

Sábado, 10 de septiembre, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por ignatium


PIEDAD BONNETT
POESÍA REUNIDA [1]

LOS VIEJOS

En la quietud de los muelles al atardecer,
en infinitas habitaciones donde el sol es una serpiente clandestina,
en bancos que blanquean la noche de los parques,
duermen su eterno insomnio
buscando un rostro suyo que olvidaron,
tanteando el porvenir,
siempre a la espera.

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APELACIÓN

Muerte, vieja fisgona, solapada alcahueta,
descarada inquilina de cuerpos aún calientes,
militante secreta de la nada,
boca oscura que a todos nos devoras
y a todos nos trituras
y a todos nos escupes convertidos en polvo:
ya te estoy esperando,
ya vi tu ojo de sangre sonreírme
y me escupió tu rancio aliento el rostro.
Por ti este sol que hace nacer las sombras duele tanto
y el día se hace breve como un gesto;
hace ya muchos días que por dentro te llevo,
que por mi te derramas como un cáncer espeso.
Aquí estoy, dócil presa a tu avidez rendida:
arráncame los ojos con tu mano enlodada,
prívame de la herida de la tarde,
del oso embravecido que pinta aquella nube,
de la mancha escarlata del envés de esta hoja.
Devórame la piel,
niégame el humo
que al borde de la noche huele a infancia.
Rompe todas las cuerdas, destruye los violines,
gangrena las gargantas de los pájaros.
Destroza mi estructura hueso a hueso,
conviérteme en arena, en polvo, en nada,
pero déjame, virgen asesina,
la inocente ilusión de la palabra.

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TIEMPO

Cada vez más lejano lo lejano.
El hoy
es un colibrí trémulo en el aire
y el aire es la materia del mañana.
Ayer, ayer me estoy buscando y me extravío
por cuartos en penumbra y corredores
donde hace siesta el sol en los geranios.
Ayer estoy de vuelta y esculcando
en los rincones todos de mis días
a ver si estoy allí, qué cara tengo
sentada en la cocina, junto al fuego,
pero sólo me mira una niñita
comiéndose su pan. En el patio empedrado
el tiempo ha muerto antes de haber nacido.
El hoy
es un colibrí trémulo en el aire
y el aire es la materia del mañana.

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DE VIAJE

A María Mercedes Pérez

Es como si doliera la mirada perpleja de los viejos.
Como si nos turbaran sus gestos temblorosos al buscar la escalera,
sus caras de evadidos,
su aturdido aferrarse al pasamanos,
y el aire pesaroso con que arrastran
sus pies en la estación de pasajeros.

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BIOGRAFÍA DE UN HOMBRE CON MIEDO

Mi padre tuvo pronto miedo de haber nacido.
Pero pronto también
le recordaron los deberes de un hombre
y le enseñaron
a rezar, a ahorrar, a trabajar.
Así que pronto fue mi padre un hombre bueno.
(«Un hombre de verdad», diría mi abuelo).
No obstante,
—como un perro que gime, embozalado
y amarrado a su estaca— el miedo persistía
en el lugar más hondo de mi padre.
De mi padre,
que de niño tuvo los ojos tristes y de viejo
unas manos tan graves y tan limpias
como el silencio de las madrugadas.
Y siempre, siempre, un aire de hombre solo.
De tal modo que cuando yo nací me dio mi padre
todo lo que su corazón desorientado
sabía dar. Y entre ello se contaba
el regalo amoroso de su miedo.
Como un hombre de bien mi padre trabajó cada mañana,
sorteó cada noche y cuando pudo
se compró a cuotas la pequeña muerte
que siempre deseó.
La fue pagando rigurosamente,
sin sobresalto alguno, año tras año,
como un hombre de bien, el bueno de mi padre.

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OCURRE

Ocurre
que un día voy amando sin ton ni son a todos.
Al vendedor,
al ciego (le compro una estampita),
a la señora gorda, al químico y al sastre,
a todos voy amando con un amor sin bordes,
un amor de Dios manso y justo, si lo hubiera.
Pero también ocurre
que el alma, madrugada,
es como un nervio expuesto a una tenaza.
Y hay escalones falsos
y el amigo que amamos rehúye la mirada.
Caminamos sombríos
sabiendo que el mesero escupe en nuestro plato,
que el profesor calumnia a su colega
y la enfermera
maldice al desahuciado y le sonríe.
Y ocurre
que un día me conmueve la llaga del mendigo,
y extiendo mi sonrisa como un tapete nuevo
para que todos pisen
y se limpien el barro de los pies maltratados,
y la muchacha baile su vals de dos centavos,
y el cartero sacuda sus zapatos deformes.
Ocurre
que al despertarme recuerdo un amigo
que murió hace ya tiempo,
o veo llorar una mujer viajera
en el amanecer, ¡y es tan hermosa!
Y el amor se atropella, se amotina,
y voy amando a todos sin ton ni son, a todos.

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TAREAS DOMÉSTICAS

I

Con qué cuidado
y doméstico afán, entre el alba y la ducha,
meticulosamente aceitamos los goznes,
a los grilletes les damos brillo, nos aseguramos
que aprieten las cadenas —por si acaso—
que no hagan ruido
sus eslabones. (Se molesta el prójimo).
Con qué aire laborioso
sonreímos a la mañana urgente y caminamos.
——————————
[1] De Poesía reunida, Barcelona, Penguin Random House, 2016.

domingo, 4 de septiembre de 2022

CONVOCATORIA

Sábado, 10 de septiembre, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por Ronald Clayton


Que dice Ronnie que ya ha pasado el verano, y que entre pildorazo de rebujito, pegote de protector solar mal extendido por la paletilla y siesta con toda la baba circulando guayabera abajo, que se supone que la peña habrá tenido tiempo para embaularse un par de tiradas del Cantar de Mío Cid por lo menos. Y que va siendo hora de sacudirse la modorra cruzando armas en una pachanguita de fútbol de poetas, que igual nos llevamos una sorpresita y se presenta clamavi con ese pibón que siempre le acompaña; y que si no, que da igual, que las rondas las paga ignatium, que no marca goles pero le sobra la viruta. Y que si algún rarito va a alinear a Benjamín Prado, que puede hacerlo sin necesitad de borrar el nombre de la portada, que nos han concedido la ISO 9001 de pachanguitas paquete friendly, y tenemos moratoria contra expresiones pasivo-agresivas hasta las 21:30 horas. Y que el otro día un delantero del Leeds se le acercó en un córner recitando un sonetillo de Shakespeare, para ver si lo distraía, y que antes de que empezara el segundo cuarteto, ya se había tragado los dientes de un codazo, que está cansado de listos que intentan aprovecharse de que es un tipo sensible. Y que mandéis a tomar pol culo el jabulani, que los balones pa’ paisanos llevan cordón de toda la vida, que de la que peinas de cabeza te plantan una raya en el pelo que ni con escuadra y cartabón; y que la pelota la pone él, que si no, todo son sinestesias. Y que sainete o muerte.

domingo, 10 de julio de 2022

LUNA MIGUEL. NO ES UN CEMENTERIO DE ABRAZOS


NO ES UN CEMENTERIO DE ABRAZOS

No dudo entre dos hombres,
dudo entre cien.

Y dudo en
de
por
la palabra de los hombres.

Dudo solo de ti para que solo tú seas mi duda.

No dudo entre dos hombres.
Dudo del mundo.

No dudo de este miedo

¿los hombres?

mil
quizá
también
los rayos que se apagan,

saber perderte.
——————————
De La tumba del marinero, Córdoba, La bella Varsovia, 2013.

domingo, 3 de julio de 2022

KONSTANTINO KAVAFIS. ÍTACA


ÍTACA

Si vas a emprender el viaje a Ítaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.
——————————
De Poesías completas, Madrid, Hiperión, 2014.
(Trad. José María Álvarez)

domingo, 26 de junio de 2022

CRÓNICA

Sábado, 4 de junio, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por catenaccio


GLORIA FUERTES
GEOGRAFÍA HUMANA Y OTROS POEMAS [1]

ADVERTENCIA

Cuando estés recién muerto,
aún con la tibia tibia,
aún con las uñas cortas,
querrás hacer algo
—lo que podías hacer ahora—;

y ya habrán cerrado las tiendas y portales,
y ya será muy tarde para llegar a tiempo
a los que hoy te aman.

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QUE QUIEN ME CATE SE CURE

Qué inutilidad es ser
—cualquier profesión discreta—;
no quiero ser florecilla quitameriendas,
quiero ser quitadolores,
santa Ladrona de Penas
ser misionera en el barrio
ser monja de las tabernas
ser dura con las beatas
ser una aspirina inmensa
—que quien me cate se cure—
rodando por los problemas.
Hacer circo en los conflictos,
limpiar llagas en las celdas,
proteger a los amantes imposibles,
mentir a la poesía secreta,
restañar las alegrías
y echar lejía a donde el odio alberga.

Si consigo este trabajo,
soy mucho más que poeta.

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CAYÓ PARA NADA

Corazón de cereza
tenía aquel soldado.
Tenía ojos brillantes
tenía quince años.

Iba el primero.

Tres cerezas brotaron
del bolsillo izquierdo de su chaquetón.

Cayó para nada.

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VAMOS A REZAR TRES AVEMARINAS

Vamos a rezar tres avemarinas
por esas tres gaviotas muertas.

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EN UN PROGRAMA DE TELEVISIÓN

A una anciana le tocó
una moto acuática.
A un paralítico
le tocó la vuelta al mundo
en siete días.
A un parado
le tocó cocina de porcelanosa
y menaje de doce piezas.

A servidora le tocó
las tetas el acomodador.

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NOTICIAS

Un amigo joven que estaba en paro
ahora trabaja con su moto por las noches,
sirve condones a domicilio
previa llamada telefónica.

Su trabajo va viento en goma.
——————————
[1] De Cómo atar los bigotes del tigre, 1969: poemas 1 y 2.
De Es difícil ser feliz una tarde, 2005: poemas 3, 4, 5 y 6.
En Geografía humana y otros poemas, Madrid, Nørdicalibros, 2017.

domingo, 19 de junio de 2022

CRÓNICA

Sábado, 4 de junio, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por chesire


JOSÉ OVEJERO
NUEVA GUÍA DEL MUSEO DEL PRADO [1]

ADÁN Y EVA

[2]

Gracias, Eva, por haber dado la manzana
a tu compañero. Él es así,
algo cobarde, piensa demasiado
en lo que debe y lo que no debe,
prefiere que seas tú,
si alguien pregunta,
la responsable.
Es verdad que todos te culpan, desde hace siglos,
en los púlpitos y en la mala literatura.
Pero sin ti ningún predicador habría nacido
           (no sería una gran pérdida),
tampoco Tiziano tendría manos para pintarte
y yo no estaría aquí,
dándote las gracias, precisamente,
por estar aquí.
Gracias, Eva, porque aunque Adán hace
intención de detenerte, acaba de tocar tu pecho
y flaquea
su fortaleza; por suerte tú sabes que el diablo
es un niño con cola de serpiente
y desobedece por el placer
de llevar la contraria. Como tú,
y lo entiendo, está harto de ese jardín
donde no sucede nada
y el Ojo insomne vigila y ordena y prohíbe
y nunca se cansa de ser él mismo.
Gracias, por liberarnos del insufrible
paraíso,
por concluir ese encierro empalagoso
en el que todos erais buenos
porque no podíais ser otra cosa.

Y ahora erramos por los caminos,
y nos ganamos el pan con el sudor de la frente,
y parimos con dolor,
y conocemos el frío,
pero también la desnudez y todos sus gozos,
y el placer inmenso del pecado,
y la fantasía de ser libres (qué más da
que no sea cierto),
el temor y por tanto la sorpresa,
y sí, con un solo mordisco
(¿te supo dulce, demasiado agrio, sufriste
esa decepción que a veces nos depara
la satisfacción del deseo?)
inventaste la muerte;
gracias, Eva, por destruir esa vida
eterna, eterna, eterna, eterna, eterna,
repetida millones de veces,
el tedio de acortarte y estar seguro
de que mañana será otro día.

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LA INCREDULIDAD DE SANTO TOMÁS

[3]

Porque sabes que la carne engaña menos que la voz
           bienaventurado;
porque necesitas hurgar en la herida,
tocar el cuerpo para saber que es cuerpo
           bienaventurado;
porque no te basta la palabra de ningún dios
           bienaventurado;
porque humildemente alargas la mano, palpas,
hueles, examinas,
antes de asentir con la cabeza
           bienaventurado;
porque no temes al ridículo de quien desciende
a los detalles
           bienaventurado.

Patrono de los incrédulos,
de los que dudan,
de los que fruncen el ceño,
de los que desconfían de milagros y apoteosis,
Tomás, eres el único santo
ante el que me inclino.

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SUSANA Y LOS VIEJOS

[4]

Ellos miran
en las sombras
ocultos
a Susana
desnuda
inconsciente
que se cree sola
en el baño
acariciando
confiada
su piel blanca
joven
que se cree sola
y por eso
sus pechos
pequeños
descubiertos
sin pose
olvidada
de sí
y el vientre
al aire
a los ojos
de los viejos
que espían
y desean
en las sombras
mirando
a Susana
mirando
a Susana
su carne
inerme
los viejos
ocultos
en las sombras
tras los árboles
en el museo
ocultos
nosotros
mirando a Susana
impunes

nosotros
somos
los viejos.

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DAVID VENCEDOR DE GOLIATH

[5]

Años más tarde le divertirá ser
el cadáver
de sus crímenes, poner el propio rostro
a los decapitados
y usar el mismo color para la sangre que brota del cuello
y para firmar el cuadro.
Pero aquí Goliath es Goliath,
un muerto más de una batalla más. Y David
un muchacho con las uñas sucias.

Dicen del pintor que fue un borracho,
jugador, cliente asiduo
de tabernas y burdeles. Que acuchilló a un rival.
Y dicen que pintó a putas y rufianes
en el papel de mártires y de santos
—quizá lo eran—.
Le escribieron los envidiosos una leyenda negra
y él la encarnó agradecido.
Para cualquier artista
ser un maldito
ya era un valor seguro.

Pintó a Judith degollando a Holofernes (dos veces)
A Salomé con la cabeza del Bautista (tres veces)
A David con la de Goliath (dos veces)
y otras dos la cabeza de Medusa
en el escudo de Perseo.
Unas cabezas gritan,
otras callan, pero la historia se cuenta
en la mirada del verdugo.

Aquí la cabeza cortada
aún quisiera hablar, dar
su versión de los hechos. Pero el vencido es mudo
por definición. Y David ata sus cabellos
como podría juntar leña,
o ensartar pescados
o llenar una cesta de hortalizas. No es un héroe,
todavía, y por eso su acto no significa nada.
Quizá está pensando en otras cosas.

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VENUS DEL ESPEJO,
durante su breve visita a Madrid

[6]

Eh, Venus, ¿qué haces esta noche
cuando se apaguen las luces
y se cierren las puertas,
cuando ya no te vigilen los vigilantes
que bostezan ni te miren las monjas
de reojo?
¿Te vienes conmigo a tomar unas copas?
Yo sé que, a través del espejo,
es a mí a quien miras,
no a ese hombre algo miope
que inspecciona tus nalgas
con gesto de entendido,
ni a la chica que toma notas en un cuaderno
cuadriculado.
Tú y yo nos entendemos,
conozco desde niño tu espalda desnuda
y, mira, somos adultos, ahora puedo decírtelo,
me masturbaba con tu imagen sobre los muslos.
Venga, no te enfades,
¿o crees que Velázquez te pintó,
para que fueras eternamente virgen?

Eh, Venus, vístete que ya atardece
y Madrid ruge de ganas
de recibirte en sus calles. Cogido de esa cintura
que no conoce el PhotoShop,
te enseñaré esta ciudad que has olvidado:
pasearé a tu lado por La Latina,
en la Calle Toledo comeremos caracoles,
te invitaré a un vino en La Cava Baja,
bajo el Arco de Cuchilleros
te besaré en los labios.

Vamos, que ya anochece,
despídete de ese cursi Cupido
con sus flechas de mentira
y sal de ahí;
hoy he limpiado mi apartamento
en tu honor
y quiero hacerte el amor
en la terraza, mientras nos sobrevuelan
los últimos vencejos
y los primeros murciélagos.
Pero aguarda, no te vistas aún,
concédeme un favor
con el que he soñado desde niño.
Venus, dedícame una sonrisa enmarcada,
y después, muy despacio, pero de verdad,
muy despacio:
¿te importaría darte la vuelta?

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MAGDALENA VENTURA CON SU MARIDO
(LA MUJER BARBUDA)

[7]

Si te acercas lo suficiente
ves la humedad
en su ojo derecho.

Si te acercas lo suficiente
el monstruo
se desvanece.

No siempre conviene alejarse
para mirar un cuadro.
——————————
[1] De Nueva guía del Museo del Prado, Madrid, Demipage, 2012.
[2] Tiziano, Vecellio di Gregorio. Adán y Eva, circa 1550, Madrid, Museo Nacional del Prado.
Fotografía, de www.museodelprado.es.
[3] Stom, Matthias. La incredulidad de santo Tomás, 1641–1649, Madrid, Museo Nacional del Prado.
Fotografía, de www.museodelprado.es.
[4] Barbiero Guercino, Giovanni Franceso. Susana y los viejos, 1617, Madrid, Museo Nacional del Prado.
Fotografía, de www.museodelprado.es.
[5] Caravaggio, Michelangelo Merisi da. David vencedor de Goliat, 1600, Madrid, Museo Nacional del Prado.
Fotografía, de www.museodelprado.es.
[6] Rodríguez de Silva y Velázquez, Diego. Venus del espejo, 1647–1651, Londres, National Gallery.
Fotografía, de www.nationalgallery.uk.
[7] Ribera el Españoleto, José de. Magdalena Ventura con su marido (La mujer Barbuda), 1631, Madrid, Museo Nacional del Prado (en depósito, propiedad de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli).
Fotografía, de www.culturacientifica.com.