domingo, 14 de agosto de 2022

OLIVERIO GIRONDO. CINCO POEMAS [1]


CAFÉ-CONCIERTO

Las notas del pistón describen trayectorias de cohete, vacilan en el aire, se apagan antes de darse contra el suelo.
Salen unos ojos pantanosos, con mal olor, unos dientes podridos por el dulzor de las romanzas, unas piernas que hacen humear el escenario.

La mirada del público tiene más densidad y más calorías que cualquier otra, es una mirada corrosiva que atraviesa las mallas y apergamina la piel de las artistas.

Hay un grupo de marineros encandilados ante el faro que un “maquereau” tiene en el dedo meñique, una reunión de prostitutas con un relente a puerto, un inglés que fabrica niebla con sus pupilas y su pipa.

La camarera me trae, en una bandeja lunar, sus senos semidesnudos... unos senos que me llevaría para calentarme los pies cuando me acueste.

El telón, al cerrarse, simula un telón entreabierto.

BREST, AGOSTO, 1920.

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CROQUIS EN LA ARENA

La mañana se pasea en la playa empolvada de sol.

Brazos.
Piernas amputadas.
Cuerpos que se reintegran.
Cabezas flotantes de caucho.

Al tornearles los cuerpos a las bañistas, las olas alargan sus virutas sobre el aserrín de la playa.

¡Todo es oro y azul!

La sombra de los toldos. Los ojos de las chicas que se inyectan novelas y horizontes. Mi alegría, de zapatos de goma, que me hace rebotar sobre la arena.

Por ochenta centavos, los fotógrafos venden los cuerpos de las mujeres que se bañan.

Hay quioscos que explotan la dramaticidad de la rompiente. Sirvientas cluecas. Sifones irascibles, con extracto de mar. Rocas con pechos algosos de marinero y corazones pintados de esgrimista. Bandadas de gaviotas, que fingen el vuelo destrozado de un pedazo blanco de papel.

¡Y ante todo está el mar!

¡El mar!... ritmo de divagaciones. ¡El mar! con su baba y con su epilepsia.

¡El mar!... hasta gritar

                                            ¡BASTA!

                                                                  como en el circo.

MAR DEL PLATA, OCTUBRE, 1920.

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NOCTURNO

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme.

¡Silencio! —grillo afónico que se nos mete en el oído—. ¡Cantar de las canillas mal cerradas! —único grillo que le conviene a la ciudad—.

BUENOS AIRES, NOVIEMBRE, 1921.

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MILONGA

Sobre las mesas, botellas decapitadas de “champagne” con corbatas blancas de payaso, baldes de níquel que trasuntan enflaquecidos brazos y espaldas de “cocottes”.

El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso, contradice el pelo rojo de la alfombra, imanta los pezones, los pubis y la punta de los zapatos.

Machos que se quiebran en un corte ritual, la cabeza hundida entre los hombros, la jeta hinchada de palabras soeces.

Hembras con las ancas nerviosas, un poquitito de espuma en las axilas, y los ojos demasiado aceitados.

De pronto se oye un fracaso de cristales. Las mesas dan un corcovo y pegan cuatro patadas en el aire. Un enorme espejo se derrumba con las columnas y la gente que tenía dentro; mientras entre un oleaje de brazos y de espaldas estallan las trompadas, como una rueda de cohetes de bengala.

Junto con el vigilante, entra la aurora vestida de violeta.

BUENOS AIRES, OCTUBRE, 1921

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FIESTA EN DAKAR

La calle pasa con olor a desierto, entre un friso de negros sentados sobre el cordón de la vereda.

Frente al Palacio de la Gobernación:
                                 ¡CALOR! ¡CALOR!
Europeos que usan una escupidera en la cabeza.
Negros estilizados con ademanes de sultán.

El candombe les bate las ubres a las mujeres para que al pasar, el ministro les ordeñe una taza de chocolate.

¡Plantas callicidas! Negras vestidas de papagayo, con sus crías en uno de los pliegues de la falda. Palmeras, que de noche se estiran para sacarle a las estrellas el polvo que se les ha entrado en la pupila.

¡Habrá cohetes! ¡Cañonazos! Un nuevo impuesto a los nativos. Discursos en cuatro mil lenguas oscuras.

Y de noche:
                                 ¡ILUMINACIÓN!
                                                                  a cargo de las constelaciones
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[1] De Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, 1922.

domingo, 7 de agosto de 2022

ARTHUR RIMBAUD. CINCO POEMAS [1]


BEING BEAUTEOUS

Devant une neige un Être de Beauté de haute taille. Des sifflements de mort et des cercles de musique sourde font monter, s’élargir et trembler comme un spectre ce corps adoré ; des blessures écarlates et noires éclatent dans les chairs superbes. Les couleurs propres de la vie se foncent, dansent, et se dégagent autour de la Vision, sur le chantier. Et les frissons s’élèvent et grondent, et la saveur forcenée de ces effets se chargeant avec les sifflements mortels et les rauques musiques que le monde, loin derrière nous, lance sur notre mère de beauté, —elle recule, elle se dresse. Oh! nos os sont revêtus d’un nouveau corps amoureux.

Ô la face cendrée, l’écusson de crin, les bras de cristal! Le canon sur lequel je dois m’abattre à travers la mêlée des arbres et de l’air léger!

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BEING BEAUTEOUS

Ante una nieve un Ser de Belleza de alta estatura. Silbidos de muerte y círculos de música sorda hacen subir, ensancharse y temblar como un espectro este cuerpo adorado; heridas escarlatas y negras estallan en las carnes magníficas. Los colores propios de la vida se oscurecen, danzan, y se liberan en torno a la Visión, en el taller. Y los escalofríos se levantan y braman y el obsesivo sabor de estos efectos cargándose con los silbidos mortales y las roncas músicas que el mundo, lejos tras nosotros, lanza sobre nuestra madre de belleza, —ella retrocede, se yergue. ¡Oh!, nuestros huesos se han revestido de un nuevo cuerpo amoroso.

¡Oh la faz cenicienta, el escudo de crin, los brazos de cristal! ¡El cañón sobre el que debo abatirme en medio de la refriega de los árboles y del aire ligero!

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À UNE RAISON

Un coup de ton doigt sur le tambour décharge tous les sons et commence la nouvelle harmonie.

Un pas de toi c’est la levée des nouveaux hommes et leur en-marche.

Ta tête se détourne: le nouvel amour! Ta tête se retourne, —le nouvel amour!

«Change nos lots, crible les fléaux, à commencer par le temps», te chantent ces enfants. «Élève n’importe où la substance de nos fortunes et de nos vœux» on t’en prie.

Arrivée de toujours, qui t’en iras partout.

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A UNA RAZÓN

Un golpe de tu dedo sobre el tambor descarga todos los sonidos e inicia la nueva armonía.

Un paso tuyo es el levantarse de los nuevos hombres y su caminar.

Tu cabeza se vuelve: ¡el nuevo amor! Tu cabeza gira, —¡el nuevo amor!

«Cambia nuestros lotes, criba las plagas, empezando por el tiempo», te cantan esos niños. «Eleva no importa adónde la sustancia de nuestras fortunas y nuestros anhelos», te ruegan.

Tú, venida desde siempre, que te irás por todas partes.

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LES PONTS

Des ciels gris de cristal. Un bizarre dessin de ponts, ceux-ci droits, ceux-là bombés, d'autres descendant ou obliquant en angles sur les premiers, et ces figures se renouvelant dans les autres circuits éclairés du canal, mais tous tellement longs et légers que les rives, chargées de dômes, s'abaissent et s'amoindrissent. Quelques-uns de ces ponts sont encore chargés de masures. D'autres soutiennent des mâts, des signaux, de frêles parapets. Des accords mineurs se croisent et filent, des cordes montent des berges. On distingue une veste rouge, peut-être d'autres costumes et des instruments de musique. Sont-ce des airs populaires, des bouts de concerts seigneuriaux, des restants d'hymnes publics? L'eau est grise et bleue, large comme un bras de mer. —Un rayon blanc, tombant du haut du ciel, anéantit cette comédie.

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LOS PUENTES

Cielos grises de cristal. Un extraño trazado de puentes, rectos estos, arqueados aquellos, otros descendiendo o en ángulo oblicuo sobre los primeros, y esas figuras reproduciéndose en los demás circuitos iluminados del canal, pero todos tan largos y ligeros que las orillas cargadas de cúpulas pierden altura y disminuyen. Algunos de estos puentes todavía están cargados de casuchas. Otros sostienen mástiles, señales, frágiles parapetos. Acordes menores se cruzan, y desaparecen, de los ribazos suben unas cuerdas. Se distingue una chaqueta roja, quizás otros ropajes e instrumentos de música. ¿Son aires populares, fragmentos de conciertos señoriales, restos de himnos públicos? El agua es gris y azul, ancha como un brazo de mar. —Un rayo blanco, cayendo desde lo alto del cielo, aniquila esta comedia.

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MYSTIQUE

Sur la pente du talus les anges tournent leurs robes de laine dans les herbages d'acier et d'émeraude.

Des prés de flammes bondissent jusqu'au sommet du mamelon. À gauche le terreau de l'arête est piétiné par tous les homicides et toutes les batailles, et tous les bruits désastreux filent leur courbe. Derrière l'arête de droite la ligne des orients, des progrès.

Et tandis que la bande en haut du tableau est formée de la rumeur tournante et bondissante des conques des mers et des nuits humaines,

La douceur fleurie des étoiles et du ciel et du reste descend en face du talus, comme un panier, —contre notre face, et fait l'abîme fleurant et bleu là-dessous.

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MÍSTICA

Sobre la pendiente del talud los ángeles hacen revolotear sus vestiduras de lana en los herbazales de acero y esmeralda.

Prados de llamas saltan hasta la cima del montículo. A la izquierda el mantillo de la arista es pisoteado por todos los homicidios y todas las batallas, y todos los ruidos desastrosos tejen su curva. Detrás de la arista de la derecha la línea de los orientes, de los progresos.

Y mientras la banda en lo alto del cuadro está formada por el rumor giratorio y saltarín de las caracolas de los mares y de las noches humanas,

La dulzura florida de las estrellas y del cielo y del resto desciende frente al talud, como un cesto, —contra nuestro rostro, y hace el abismo fragante y azul allá abajo.

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MARINE

Les chars d’argent et de cuivre —
Les proues d’acier et d’argent —
Battent l’écume, —
Soulèvent les souches des ronces.
Les courants de la lande,
Et les ornières immenses du reflux,
Filent circulairement vers l’est,
Vers les piliers de la forêt, —
Vers les fûts de la jetée,
Dont l’angle est heurté par des
tourbillons de lumière.

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MARINA

Los carros de plata y de cobre —
las proas de acero y de plata —
baten la espuma, —
alzan las cepas de las zarzas.
Las corrientes de la landa,
y las roderas inmensas del reflujo,
corren circularmente hacia el Este,
hacia los pilares del bosque, —
hacia los fustes de la escollera,
cuyo ángulo golpean
torbellinos de luz.
——————————
[1] De Illuminations, 1886.
De Iluminaciones, 1886.
En Una temporada en el infierno. Iluminaciones, Barcelona, Austral, 2021.
(Trad. Mauro Armiño)

domingo, 31 de julio de 2022

BILLY COLLINS. CINCO POEMAS [1]


PLIGHT OF THE TROUBADOUR

For a good hour I have been singing lays
in langue d'oc to a woman who knows
only langue d'oïl, an odd Picard dialect
at that.

The European love lyric is flourishing
with every tremor of my voice,
yet a friend has had to tap my shoulder
to tell me she has not caught a word.

My sentiments are tangled like kites
in the branches of her incomprehension,
and soon I will be lost in an anthology
and poets will no longer wear hats like mine.

Provence will be nothing more
than a pink hue on a map or an answer on a test.
And still the woman smiles over at me
feigning this look of sisterly understanding.

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LAS DIFICULTADES DEL TROVADOR

Llevo una hora larga cantando lais
en lengua de oc a una mujer que sólo
conoce la lengua de oïl, un extraño dialecto de la Picardía,
además.

Florece la lírica amorosa europea
con cada trémolo de mi voz,
pero un amigo me ha tenido que tocar en el hombro
para decirme que la dama no había entendido ni una palabra.

Mis sentimientos se enredan como cometas
en las ramas de su incomprensión;
pronto andaré perdido en una antología,
y los poetas ya no llevarán sombreros como el mío.

La Provenza sólo será
una mancha rosada en un mapa o una respuesta en un examen.
La mujer, sin embargo, me dirige una sonrisa,
con una falsa expresión de comprensión fraternal.

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EARTHLING

You have probably come across
those scales in planetariums
that tell you how much you
weigh on other planets.

You have noticed the fat ones
lingering on the Mars scale
and the emaciated slowing up
the line for Neptune.

As a creature of average weight,
I fail to see the attraction.

Imagine squatting in the wasteland
of Pluto, all five tons of you,
or wandering around Mercury
wondering what to do next with your ounce.

How much better to step onto
the simple bathroom scale,
a happy earthling feeling
the familiar rope of gravity,

157 pounds standing soaking wet
a respectful distance from the sun.

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TERRÍCOLA

Alguna vez habrás encontrado,
en algún planetario, una de esas básculas
que te dicen cuánto
pesarías en otros planetas.

Y te habrás dado cuenta de que los gordos
se detienen en la de Marte,
y los escuálidos hacen cola
en la de Neptuno.

En tanto que criatura de peso medio,
no le veo la gracia.

Imagínate con cinco toneladas
ocupando los páramos de Plutón,
o vagando por Mercurio
sin saber qué hacer con tu libra de peso.

Es mucho mejor subirte
a la sencilla báscula del baño
y ser un terrícola feliz de experimentar
las conocidas ataduras de la gravedad:

157 libras, empapado,
a una respetable distancia del Sol.

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THE LESSON

In the morning when I found History
snoring heavily on the couch,
I took down his overcoat from the rack
and placed its weight over my shoulder blades.

It would protect me on the cold walk
into the village for milk and the paper
and I figured he would not mind,
not after our long conversation the night before.

How unexpected his blustering anger
when I returned covered with icicles,
the way he rummaged through the huge pockets
making sure no major battle or English queen
had fallen out and become lost in the deep snow.

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LA LECCIÓN

Esta mañana, al encontrar a la Historia
roncando pesadamente en el sofá,
he descolgado su abrigo del perchero
y me he echado todo su peso sobre los hombros.

Había que ir andando al pueblo a por leche
y el periódico, y me protegería del frío;
he supuesto que no le importaría, y menos después
de nuestra larga conversación de la noche anterior.

No la esperaba tan enfadada y vociferante
cuando he vuelto, cubierto de carámbanos,
ni que registrase los enormes bolsillos del abrigo
para asegurarse de que ninguna batalla decisiva ni reina de
           Inglaterra
se hubiera caído y extraviado en la nieve.

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BARTIME

In keeping with universal saloon practice,
the clock here is set 15 minutes ahead
of all the clocks in the outside world.

This makes us a rather advanced group,
doing our drinking in the unknown future,
immune from the cares of the present,
safely harbored a quarter of an hour
beyond the woes of the contemporary scene.

No wonder such thoughtless pleasure derives
from tending the small fire of a cigarette,
from observing this class of whiskey and ice,
the cold rust I am sipping,

or from having an eye on the street outside
when Ordinary Time slouches past in a topcoat,
rain running off the brim of his hat,
the late edition like a flag in his pocket.

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UN RATO EN EL BAR

Siguiendo una costumbre universal de los bares,
el reloj lleva aquí quince minutos de adelanto
con respecto a los relojes del mundo exterior.

Eso nos convierte en un grupo bastante avanzado,
que se dedica a beber en un futuro desconocido,
inmune a las tribulaciones del presente,
al abrigo seguro de este cuarto de hora,
ajeno a los males de la escena contemporánea.

Con razón esta placentera despreocupación deriva
de alimentar la minúscula hoguera del cigarrillo,
de observar esta copa de whisky con hielo,
el óxido frío que sorbo,

o de echar un vistazo a la calle
y ver al Tiempo Normal pasar, encogido, con un sobretodo
y la última edición en el bolsillo, como una bandera,
mientras la lluvia desagua por el ala de su sombrero.

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ANOTHER REASON WHY I DON’T KEEP A GUN IN THE HOUSE

The neighbors' dog will not stop barking.
He is barking the same high, rhythmic bark
that he barks every time they leave the house.
They must switch him on their way out.

The neighbors' dog will not stop barking.
I close all the windows in the house
and put on a Beethoven symphony full blast
but I can still hear him muffled under the music,
barking, barking, barking,

and now I can see him sitting in the orchestra,
his head raised confidently as if Beethoven
had included a part for barking dog.

When the record finally ends he is still barking,
sitting there in the oboe section barking,
his eyes fixed on the conductor who is
entreating him with his baton

while the other musicians listen in respectful
silence to the famous barking dog solo,
that endless coda that first established
Beethoven as an innovative genius.

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OTRA RAZÓN POR LA QUE NO GUARDO UN ARMA EN CASA

El perro de los vecinos no deja de ladrar.
Siempre que se van, emite este mismo
ladrido, rítmico y agudo.
Deben de conectarlo al salir.

El perro de los vecinos no deja de ladrar.
Cierro las ventanas de casa
y pongo una sinfonía de Beethoven a todo volumen,
pero, aunque amortiguado por la música, sigo oyéndolo
ladrar, ladrar y ladrar;

lo veo incluso en la orquesta,
muy tieso, irradiando confianza, como si Beethoven
hubiera compuesto un pasaje para perro ladrador.

Cuando el disco termina, continúa
en la sección de oboes, ladrando sin parar,
con los ojos clavados en el director, que lo
guía con la batuta,

mientras el resto de los músicos escuchan, en respetuoso
silencio, el famoso solo de perro ladrador,
cuya coda sin fin convirtió
a Beethoven en un genio innovador.
——————————
[1] From The apple that astonished Paris, 1988.
De La manzana que asombró a París, 1988.
En Navegando a solas por la habitación, Barcelona, DVD Ediciones, 2007.
(Trad. Eduardo Moga)

domingo, 24 de julio de 2022

JAN WAGNER. CINCO POEMAS [1]


Champignons

wir trafen sie im wald auf einer lichtung:
zwei expeditionen durch die dämmerung,
die sich stumm betrachteten. zwischen uns nervös
das telegraphensummen des stechmückenschwarms.

meine großmutter war berühmt für ihr rezept
der champignons farcis. sie schloß es in
ihr grab. alles was gut ist, sagte sie,
füllt man mit wenig mehr als mit sich selbst.

später in der küche hielten wir
die pilze ans ohr und drehten an den stielen—
wartend auf das leise knacken im innern,
suchend nach der richtigen kombination.

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CHAMPIÑONES

Los encontramos en un claro del bosque,
dos expediciones atravesando el crepúsculo
y mirándose en silencio. Entre nosotros, inquieto,
el zumbido telegráfico del enjambre de mosquitos.

Nuestra abuela era famosa por su receta
de champiñones rellenos. Se la llevó
a la tumba. Al rellenar lo que es bueno, decía,
hay que poner muy poco de otras cosas.

Más tarde, en la cocina, nos llevábamos
los hongos al oído y le dábamos la vuelta al tallo,
esperando el suave chasquido en su interior,
buscando acertar con la combinación.

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Frösche [2]

das zimmer —ein chaos. was noch nicht verkauft ist,
formt auf dem boden die schwer zu entziffernde formel

seines bestrebens: drähte, instrumente
und bücher. leere flaschen. seine frau

ist lange fort. und auch der letzte zahn:
«ohne ehrfurcht vorm eigenen körper», wie achim

von arnim meinte, kämpft er mit dem wein
und mit der prämisse: alles leben besteht

aus elektrizität. draußen am see
ist es plötzlich unheimlich still —die frösche geben

einander heimlich das neue codewort durch.

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RANAS

Su habitación es un caos. Por el suelo,
las cosas que no ha vendido componen la fórmula

indescifrable de sus esfuerzos: cables, instrumentos
y libros. Botellas vacías. Su mujer

se largó tiempo ha… como el último de sus piños:
«Sin respeto por uno mismo», como opinaba

Joaquín von Arnim, se pelea con el vino,
como con la máxima de que toda la vida

consiste en electricidad. De repente,
en el lago, se hace un silencio inquietante. Las ranas,

a hurtadillas, se están pasando la nueva clave.

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gaststuben in der provinz

hinter dem tresen gegenüber der tür
das eingerahmte foto der fußballmannschaft:
lächelnde helden, die sich die rostenden nägel
im rücken ihrer trikots nicht anmerken lassen.

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TABERNAS DE PROVINCIA

Tras la barra, frente a la puerta,
la foto enmarcada del equipo de fútbol:
héroes sonrientes procurando que no se adviertan
las puntillas oxidadas en la parte trasera de sus camisetas.

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hamburg–berlin

der zug hielt mitten auf der strecke. draußen hörte
man auf an der kurbel zu drehen: das land lag still
wie ein bild vorm dritten schlag des auktionators.

ein dorf mit dem rücken zum tag. in gruppen die bäume
mit dunklen kapuzen. rechteckige felder,
die karten eines riesigen solitairespiels.

in der ferne nahmen zwei windräder
eine probebohrung im himmel vor:
gott hielt den atem an.

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HAMBURGO–BERLÍN

El tren se detuvo en medio del trayecto. Fuera
dejaron de girar la manivela: la campiña estaba quieta
como un cuadro ante el tercer golpe del subastador.

Un pueblo de espaldas al día. Los árboles en grupo
con capuchas oscuras. Campos rectangulares,
las cartas de un enorme solitario.

A lo lejos dos turbinas eólicas realizaban
una perforación exploratoria en el cielo:
Dios contuvo la respiración.

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fenchel

knollen vor einem gemüseladen im winter—
wie bleiche herzen, sagtest du, gedrängt
in einer kiste, wärme suchend —so daß wir

sie mit uns nahmen und nach hause trugen,
wo feuer im kamin entzündet war,
wo kerzen auf dem tisch entzündet waren,

und ihnen halfen aus ihrer dünnen haut,
die strünke kappten, die zitternden blätter entfernten
und sie zu feinen weißen flocken hackten,

wartend, bis das wasser kochte,
die fensterscheibe blind war vom dampf

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HINOJO

En invierno, los tubérculos en el escaparate de una frutería
son corazones lívidos, dijiste, apilados
en la caja en busca de calor. Así que nosotros


los cogimos y llevamos a casa,
donde se prendía el fuego en el hogar,
donde se encendían velas en la mesa,

y ayudándolos a salir de su delgado pellejo,
los tallos recortados, fuera las hojas temblorosas,
y la carne picada en copos blancos,

esperamos que hirviera el agua
y el vapor cegara el cristal de la ventana.
——————————
[1] Aus Probebohrung im Himmel, 2001.
De Perforación de prueba en el cielo, 2001.
(Trad. Diana Carrizosa, 1 y 3; Víctor Herrera, 4; Jorge Janeiro, 2 y 5)
[2] Desde 1800 hasta su muerte prematura en 1810, el científico Johann Wilhelm Ritter, inspirado por los trabajos de Luigi Galvani, emprendió una serie de experimentos sobre sí mismo usando la llamada pila voltaica (N. del A.)

domingo, 17 de julio de 2022

JESÚS BERNAL. CINCO POEMAS [1]


DE RERUM NATURA

Estas ramas de vid que están ardiendo,
el humo derramado
en el inmenso azul,
el pájaro y la espiga, los arbustos
que ciegan el camino de herradura,
todo lo que ahora veo frente a mí
cambia muy lentamente
de estructura y aspecto,
pero no se disipa en el vacío.

Disertaba Lucrecio sobre el tema
con lucidez:
aunque todo ha surgido de la nada,
no regresa a la nada. Muere el hombre
y muere el animal,
y los cuerpos varían
en la disposición de sus moléculas,
pero no se deshacen en la nada.
La muerte es un estadio
en el inexorable
devenir de este mundo.
Nada vuelve a la nada.

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EN EL ACUARIO

Nos hemos detenido para ver
los peces que deambulan
más cerca del cristal. En el reflejo,
nuestros cuerpos traslúcidos
parecen sumergidos en las aguas.
En esta dimensión
de planos que se imbrican sobre planos,
el salón con moqueta
se convierte en el hall de un buque hundido.
Los peces flotan
entre los cadáveres
de la tripulación fastamagórica
que ahora componemos.
En esta realidad tan verdadera
como la propia realidad,
no somos más que formas
en descomposición, materia efímera
en el fondo del tiempo,
los restos de un naufragio sin porqué.

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ESTUVE ALLÍ

Estuve allí
y a un tiempo desterrado
a una región inhóspita.

La oscuridad, igual que un agua sucia,
inundó los senderos,
y mi cuerpo ensartado
resbaló por el filo del presente
(polvo hacia el polvo). Entre las hojas
mi volumen de sombra se abismó.

Y me quise marchar,
y estaba ciego.

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DE LA SABIDURÍA

En una carta extensa —y muy estoica—
lo cuenta así Petrarca:

Desde la cumbre el sabio
dirige la mirada hacia los hombres
que yerran confundidos
por el valle penoso del vivir;
los mira con desdén mientras se afanan
en alcanzar riquezas,
consumiendo entre sombras
la tan breve carrera de sus vidas.

Confieso que quisiera
contemplar a los hombres de ese modo
y no sentir piedad.

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GOTA DE LLUVIA

He detenido el paso
en la acera mojada.
He mirado hacia el cielo de la noche
y he visto a contraluz, en las farolas,
miles de gotas blancas desplomándose.
Nacían de lo negro sin pasado,
hambrientas de llegar a algún destino.
Caían incesantes como trizas
de tiempo despeñado sobre el tiempo.

He elegido una gota
y he cerrado los ojos
por guardarla un instante en la retina.

En mi mente, esa gota
se ha convertido en símbolo
de todo lo que fluye sin descanso,
de todo lo que fluye
—como la vida misma—, inexorable,
hacia su conclusión.
——————————
[1] De Hombre en la niebla, Madrid, Rialp, 2012.

domingo, 10 de julio de 2022

LUNA MIGUEL. NO ES UN CEMENTERIO DE ABRAZOS


No dudo entre dos hombres,
dudo entre cien.

Y dudo en
de
por
la palabra de los hombres.

Dudo solo de ti para que solo tú seas mi duda.

No dudo entre dos hombres.
Dudo del mundo.

No dudo de este miedo

¿los hombres?

mil
quizá
también
los rayos que se apagan,

saber perderte.
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De La tumba del marinero, Córdoba, La bella Varsovia, 2013.

domingo, 3 de julio de 2022

KONSTANTINO KAVAFIS. ÍTACA


Si vas a emprender el viaje a Ítaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones y a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Ítacas.
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De Poesías completas, Madrid, Hiperión, 2014.
(Trad. José María Álvarez)