sábado, enero 28, 2006

TOM WAITS. JOHNSBURG, ILLINOIS

She's my only true love
she's all that I think of
look here in my wallet
that's her
She grew up on a farm there
there's a place on my arm
where I've written her name
next to mine
see I just can't
live without her
and I'm her only boy
and she grew up outside McHenry
in Johnsburg, Illinois

From Swordfishtrombones, 1983.

JOHNSBURG, ILLINOIS

Ella es mi único amor
lo único en lo que pienso.
Mira esta foto en mi cartera:
es ella.
Creció en una granja en algún lugar.
En algún lugar de mi brazo
está escrito su nombre
junto al mío.
Mira, no puedo vivir sin ella
y para ella soy único.
Se crió a las afueras de McHenry
en Johnsburg, Illinois.

De Swordfishtrombones1983.
(Trad. Alfredo Álvarez)

viernes, enero 27, 2006

CRÓNICA. BAR CANTÁBRICO, VIERNES, 27 DE ENERO DE 2006

Estadio:
El Cantábrico (Gijón).

Resultado final:
1-2

Jugaron:

- Julio Llamazares (manageado por Alfredo).
- Rosalía de Castro (estimulada en las bandas por Neiro)
- Carlos Marzal (supervitaminado y supermineralizado por Nacho)
- Roque Dalton (fichado transoceanicamente por Fermo)
- Yannis Ritsos (desde el Parnaso traído por el que hace la crónica).

0-1

El primer gol de la noche lo metió Carlos Marzal (A fecha actual nuestro querido amigo Ignacio, no recuerda qué poema goleó del valenciano: la Voll-Damm y la Mahou generan abollones en las sinapsis neuronales de impredecible recuperación).

1-1

Empate de Julio Llamazares

Todo lo aprendí de quien nunca fue amado: la nieve y el silencio y el grito de los bosques cuando muere el verano.

O aquella canción celta que Kerstin me cantaba:

¿Quién puede navegar sin velas? ¿Quién puede remar sin remos? ¿Quién puede despedirse de su amor sin llorar?

Pero ahora ya la nieve sustenta mi memoria. Y el silencio se espesa tras los bosques doloridos y profundos del invierno.
Por eso puedo navegar sin velas. Por eso puedo remar sin remos.

Por eso puedo despedirme de mi amor sin llorar.

Julio Llamazares, Memoria de la Nieve, 1981

Por el medio, vanos intentos de Yannis Ritsos por golear: un casi gol, una jugada despreciada y otra más que casi. Rosalía le pega duro a la pandereta pero ni forma. Roque lo intenta: se pone poético, púbico o político, pero no remata ninguna de las jugadas.

1-2

Ante la desidia del valenciano, desempata y remata el partido Llamazares:

Aún nada alienta en la alameda de los sueños y ya el carro de los cómicos se aleja lentamente.

Marchan a alimentarse de tristeza en otro pueblo habitado por perros.

Nadie ha salido al camino a romper el silencio. Nadie de los que anoche se reían con cansancio tras las bombillas rojizas de la plaza.

Solamente los perros, pegados a sus ruedas, se resisten al olvido brevemente.

Julio Llamazares, La Lentitud de los Bueyes, 1978.

lunes, enero 23, 2006

JOHN DONNE. FOR WHOM THE BELL TOLLS

No man is an island, entire of itself; every man is a piece of the continent, a part of the main. If a clod be washed away by the sea, Europe is the less, as well as if a promontory were, as well as if a manor of thy friend's orof thine own were: any man's death diminishes me, because I am involved in mankind, and therefore never send to know for whom the bell tolls; it tolls for thee.

From Devotions upon Emergent Occasions, Meditation nº 17, 1624.

POR QUIÉN DOBLAN LA CAMPANAS

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; doblan por ti.

(Trad. Lola de Aguado)

sábado, enero 21, 2006

GERARDO DIEGO. GUITARRA

HABRÁ un silencio verde
todo hecho de guitarras destrenzadas.

La guitarra es un pozo
con viento en vez de agua.

De Imagen, 1922.

viernes, enero 20, 2006

JUAN GELMAN. ¿Y SI DIOS FUERA UNA MUJER? PREGUNTAS

"lo que hacemos en nuestra vida privada es cosa nuestra" dijeron las Seis Enfermeras Locas del Pickapoon Hospital de Carolina mientras movían sus pechos con una dulzura tan parecida a Dios

¿y si Dios fuera una mujer? alguno dijo
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno ¿y si Dios movieras los pechos dulcemente? dijo ¿y si Dios fuera una mujer?

corrían rumores acerca de las Seis
las habían visto salir de hospedajes sospechosos con una mirada triste en la boca
las habían visto en una cama del Bat Hotel
las habían visto fornicando con sastres zapateros carniceros de toda Pickapoon

¿y acaso Dios no sale de los hospedajes con una mirada triste en la boca? alguno dijo ¿y si Dios fuera una mujer? ¡tetas de Dios! ¡blancos muslos de Dios! ¡lechosos! dijo ¡leche de Dios! gritaba por los techos de toda la ciudad

así que lo quemaron
hicieron una hoguera alta al pie de la colina del Este
y también quemaron a las Seis Enfemeras Locas de Pickapoon todas eran rubias y cada día habían visto a la muerte trabajar

eso es todo
así acaban con los temblores mortales e inmortales en Carolina y otros sitios de Dios
¿y si Dios fuera una mujer?
¿y si Dios fuera las Seis Enfermeras Locas de Pickapoon? dijo alguno.

jueves, enero 19, 2006

RECITAL. CARLOS MARZAL, JOAN MARGARIT, LUIS ALBERTO DE CUENCA, XUAN BELLO, LUIS MUÑOZ Y BENJAMÍN PRADO

Crónica de un partido del Mundial:
17 de marzo 2006

La entrada la hicieron como caballos vencedores. Entrada triunfal en un auditorio pequeño pero lleno y colmado de entusiastas. Un auditorio entregado. A la espera del partido, intercambio de saludos entre conocidos y sonrisas (yo sólo miraba). Intercambio de poemas como banderines y una irremediable desgana que me produce (dios me perdone) el corporativismo y más aún cuando de arte se trata. Esa retahíla de lugares comunes. Algún grupo intercambia poemas, otros mails, otros recomendaciones literarias, otros estilos y consejos para sembrar mejor los versos en la próxima primavera. En fin. Media hora estuve cruzando y descruzando la pierna esperando a los Grandes. Sólo encontré un contemporáneo lejano, lejano de aquellos tiempos de iniciación en la lectura, afortunadamente llenamos la conversación de preguntas profesionales y se mereció mi aplauso cuándo en un momento determinado, al preguntarme si seguía escribiendo, omitió el verbo prohibido e hizo el gesto de garrapatear en el aire. “Bueno, sigo…sigo más o menos respondí, sin prisa…” respondí “ (azorado como si me hubiesen preguntado si seguía yendo de putas) “¿Y quien tiene prisa?” respondió (más sólido , que diría Nacho, en su afirmada pregunta quizás por ser un poeta publicado). Finalizamos rápida la impúdica conversación porque la sombra de los Vencedores se perfilaba ya en el terreno de juego.

Berta Piñan medió en la introducción, hiló la necesidad de la poesía, la definición de la misma por cada uno de los Grandes y la posibilidad gloriosa (cierto) de tenerlos a todos juntos en Gijón. Distintas voces, distintas experiencias, distintas generaciones y la misma honda sensibilidad de poesía en todos. Inició el partido Joan Margarit. Jugó de pie: Recitando solemne. Ventanas a la infancia, la guerra, la memoria de los primeros años, la hija muerta, una pequeña ave agonizando en el camino. El tono emocionado en la voz quizás sabiéndose padre literario ya y por tanto primera generación de los jóvenes Marzal o Muñoz. Pasó el balón a Luis Alberto de Cuenca. Impecable. Leyó sentado poemas de su antología amorosa (muchos de los poemas que releímos este año en Lanzarote). Algunos los repetía de memoria, sin leer apenas. Volviendo sólo a ratos los ojos al libro. Interpretando «Tengo un hambre feroz esta mañana. Voy a empezar contigo el desayuno». Y revisando Cuando vivías en la castellana o ya no hay luz en la buhardilla de Zurbano. Marzal miraba de reojo. Disonante (y no se porqué) con su lenguaje verbal y no verbal. Preparado. Afilando su técnica. Estaba justo en el medio del semicírculo de sillas, sabiéndose quizás el delfín elegido de la nueva pléyade de poetas. Su verso elegante y medido. . No recitó al modo de los otros Grandes ni tampoco lo hicieron los que faltaban (Prado, Bello o Muñoz. Algo sí, Piñán. Un atisbo de salto generacional). Marzal y apuntes mediterráneos. El olor de la rosa se sigue transmitiendo. El origen del mundo y metáforas del deseo y el misterio. Benjamín Prado sorprendió con poemas inéditos (uno de los grandes descubrimientos de los últimos meses gracias al Fútbol). Leones azules, gasolineras y Keats. Cerró con un acertijo soberbio con versos robados a poetas del siglo XX. Certero. Brillante. Una delicia. Xuan Bello emocionó con la tristeza ésta que llevan (llevamos) en los huesos los del Norte. Y la llingua asturiana, con todas las hipótesis a priori que supone escuchar unos versos en asturiano. Montes, la niebla de los montes y de nuevo, como Margarit, un niño mirando en las ventanas de la infancia. Y entrando en el área tras tantas jugadas soberbias un sorprendente (y para mi desconocido) Luis Muñoz. Poemas de luz, mediterráneos o de isla, amores, claridad, transparencia. Un más que exitoso fichaje para un próximo fútbol de poetas. Y pase de Muñoz a Berta Piñan, con el balón por fin frente al portero. Pausada, con esa dicción tan triste y esas palabras que suenan tan hermosas en asturiano. Ríos crecidos, el olvido, quizás de nuevo la rosa, las palabras del mundo, “¿hay que juntar los labios?¿duelen?” Preparó el balón y enfiló la portería. Y disparó el último poema (“los límites de un corazón”) y al terminar el último verso, el auditorio reaccionó (y no invento) con un suspiro colectivo que llevaba años sin escuchar. Y que es el mismo suspiro colectivo que recordaba de mi infancia en el Molinón, de aquellos balones que cepillaban los largueros y de Churruca y de Quini y de a-tu-padre-casi-le-da-un- infarto. Y creo que en la sala alguien casi se pone de pie cuando disparó la asturiana ,acompañando el suspiro con el épico huyyyy que sigue siendo homónimo de utopía y de futuro.

Cerró Margarit, con un poema de intenciones, con un poema de despedida y de resumen de vida. Recitó emocionado (ante el extasis del publico que ya hacia cánticos regionales y la ola) la parábola de D. Antonio Machado: “Era un niño que soñaba…”. Luego todo fue rápido. Despedidas, firma de libros, suelta de globos y de flores a los Grandes. Refocilo de los mismos caminando a tres cuartas del suelo entre los mortales. Vuelta a casa, cigarrito rápido y paseo bajo la lluvia. Glorioso el fútbol todavía con partidos así.

(Pese a todo, el mejor poema leído esa noche me esperaba en casa. Se llama Lucía, ya tiene tres meses y estaba boxeando al sueño, esperando que su padre la durmiera en brazos).

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO. ASÍ SON

Su profesión se sabe es muy antigua
y ha perdurado hasta ahora sin variar
a través de los siglos y civilizaciones.

No conocen vergüenza ni reposo
se emperran en su oficio a pesar de las críticas
unas veces cantando
otras sufriendo el odio y la persecución
mas casi siempre bajo la tolerancia.

Platón no les dio sitio en su República.

Creen en el amor
a pesar de sus muchas corrupciones y vicios
suelen mitificar bastante la niñez
y poseen medallones o retratos
que miran en silencio cuando se ponen tristes.

Ah curiosas personas que en ocasiones yacen
en lechos lujosísimos y enormes
pero que no desdeñan revolcarse
en los sucios jergones de la concupiscencia
sólo por un capricho.

Le piden a la vida más de lo que esta ofrece
Difícilmente llegan a reunir dinero
la previsión no es su característica
y se van marchitando poco a poco
de un modo algo ridículo
si antes no les dan muerte por quién sabe qué cosas

Así son pues los poetas
las viejas prostitutas de la Historia.

martes, enero 17, 2006

CLAUDIO RODRÍGUEZ. SIEMPRE LA CLARIDAD VIENE DEL CIELO

Siempre la claridad viene del cielo;
es un don; no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡Si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!
Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo -esto es un don-, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.

De Don de la ebriedad, 1953.

sábado, enero 14, 2006

MIGUEL DE CERVANTES. DIÁLOGO ENTRE BABIECA Y ROCINANTE

B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
R. Porque nunca se come, y se trabaja.
B. Pues ¿qué es de la cebada y de la paja?
R. No me deja mi amo ni un bocado.

B. Andá, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R. Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miradlo enamorado.

B. ¿Es necedad amar?
R................................ No es gran prudencia.
B. Metafísico estáis.
R............................ Es que no como.
B. Quejaos del escudero.
R................................... No es bastante.

¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?

Del prólogo de Don Quijote de la Mancha, 1605.

jueves, enero 12, 2006

GEORGES PEREC. HUBO UN TIEMPO

Hubo un tiempo, supongo que como todo el mundo, y sin duda en una de esas pequeñas agendas trimestrales que daba la librería Gibert, cuando a principio de curso íbamos a cambiar el Carpentier-Fialip y el Roux-Combaluzier del año anterior por el Carpentier-Fialip y el Roux-Combaluzier del año próximo, en que escribía mi dirección de esta manera:

Georges Perec
Calle de la Assomption, 18
Escalera A
Piso 3º
Puerta derecha
París 16
Provincia de Sena
Francia
Europa
Mundo
Universo

De Especies de espacios, 1974.

miércoles, enero 11, 2006

JESÚS LLORENTE SANJUÁN. HOMENAJE A TERESA MARTÍN (1972 - 1993)

Entonces, los ojos que pusiste
desde el fondo de tus ojos
(curvados por la noche)
cuando al fin estuvo claro:
que me habías perdido.

Y ahora, al cabo de los años
(y encantada de la vida),
a cien kilómetros por hora,
el cielo se te quiebra
en una carcajada.

Me alegra
no tener la culpa,
ahora.

De Luna Hiena, 1998.

domingo, enero 08, 2006

JAIME GIL DE BIEDMA. PANDÉMICA Y CELESTE

quam magnus numerus Libyssae arenae
....................................................
aut quam sidera multa, cum tacet nox,
furtiuos hominum uident amores.

Catulo, VII

Imagínate ahora que tú y yo
muy tarde ya en la noche
hablemos hombre a hombre, finalmente.
Imagínatelo,
en una de esas noches memorables
de rara comunión, con la botella
medio vacía, los ceniceros sucios,
y después de agotado el tema de la vida.
Que te voy a enseñar un corazón,
un corazón infiel,
desnudo de cintura para abajo,
hipócrita lector -mon semblable,-mon frère!

Porque no es la impaciencia del buscador de orgasmo
quien me tira del cuerpo a otros cuerpos
a ser posiblemente jóvenes:
yo persigo también el dulce amor,
el tierno amor para dormir al lado
y que alegre mi cama al despertarse,
cercano como un pájaro.
¡Si yo no puedo desnudarme nunca,
si jamás he podido entrar en unos brazos
sin sentir -aunque sea nada más que un momento-
igual deslumbramiento que a los veinte años !

Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
-con cuatrocientos cuerpos diferentes-
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.

Y por eso me alegro de haberme revolcado
sobre la arena gruesa, los dos medio vestidos,
mientras buscaba ese tendón del hombro.
Me conmueve el recuerdo de tantas ocasiones...
Aquella carretera de montaña
y los bien empleados abrazos furtivos
y el instante indefenso, de pie, tras el frenazo,
pegados a la tapia, cegados por las luces.
O aquel atardecer cerca del río
desnudos y riéndonos, de yedra coronados.
O aquel portal en Roma -en vía del Balbuino.
Y recuerdos de caras y ciudades
apenas conocidas, de cuerpos entrevistos,
de escaleras sin luz, de camarotes,
de bares, de pasajes desiertos, de prostíbulos,
y de infinitas casetas de baños,de fosos de un castillo.
Recuerdos de vosotras, sobre todo,
oh noches en hoteles de una noche,
definitivas noches en pensiones sórdidas,
en cuartos recién fríos,noches que devolvéis a vuestros huéspedes
un olvidado sabor a sí mismos!
La historia en cuerpo y alma, como una imagen rota,
de la langueur goûtée à ce mal d'être deux.
Sin despreciar
-alegres como fiesta entre semana-
las experiencias de promiscuidad.

Aunque sepa que nada me valdrían
trabajos de amor disperso
si no existiese el verdadero amor.
Mi amor,
íntegra imagen de mi vida,
sol de las noches mismas que le robo.

Su juventud, la mía,
-música de mi fondo-
sonríe aún en la imprecisa gracia
de cada cuerpo joven,
en cada encuentro anónimo,
iluminándolo. Dándole un alma.
Y no hay muslos hermosos
que no me hagan pensar en sus hermosos muslos
cuando nos conocimos, antes de ir a la cama.

Ni pasión de una noche de dormida
que pueda compararla
con la pasión que da el conocimiento,
los años de experiencia de nuestro amor.
Porque en amor también
es importante el tiempo,
y dulce, de algún modo,
verificar con mano melancólicas
u perceptible paso por un cuerpo
-mientras que basta un gesto familiar
en los labios,
o la ligera palpitación de un miembro,
para hacerme sentir la maravilla
de aquella gracia antigua,
fugaz como un reflejo.

Sobre su piel borrosa
cuando pasen más año y al final estemos,
quiero aplastar los labios invocando
la imagen de su cuerpo
y de todos los cuerpos que una vez amé
aunque fuese un instante, deshechos por el tiempo.
Para pedir la fuerza de poder vivir
sin belleza, sin fuerza y sin deseo,
mientras seguimos juntos
hasta morir en paz, los dos
como dicen que mueren los que han amado mucho

De Moralidades, 1985.

sábado, enero 07, 2006

JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO. LLEGA EL LITIO

Mucha tristeza nunca le humilló
pero temía el hondo pozo oscuro
que él envolvió en sus aguas cenagosas.
Mucho haloperidol; pinchazos de antabús
probó electroterapia veinte veces
y salió disparado hacia una vida
que ahora ya no recuerda: quince años
perjudicando a todos los que amaba
pues gastó su dinero y el ajeno
en alcohol en viajes y en delirios.
Pero el litio llego y está en su sangre
y ahora es su compañero de por vida
hasta la oscuridad o la luz total.

De Las Horas Quemadas, 1996.

LEÓN FELIPE. PARÁBOLA

Había un hombre que tenía una doctrina. Una gran doctrina que llevaba en el pecho (junto al pecho, no dentro del pecho), una doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco.
La doctrina creció. Y tuvo que meterla en un arca de cedro, en un arca como la del viejo testamento.
Y el arca creció. Y tuvo que llevarla a una casa muy grande. Entonces nació el templo.
Y el templo creció. Y se comió el arca de cedro, al hombre y a la doctrina escrita que guardaba en el bolsillo interno del chaleco.
Luego vino otro hombre que dijo: El que tenga una doctrina que se la coma, antes de que se la coma el templo; que la vierta, que la disuelva en su sangre, que la haga carne de su cuerpo y que su cuerpo sea bolsillo, arca y templo.

jueves, enero 05, 2006

PIER PAOLO PASOLINI. AL PRÍNCIPE

Si regresa el sol, si cae la tarde,
si la noche tiene un sabor de noches futuras,
si una siesta de lluvia parece regresar
de tiempos demasiado amados y jamás poseídos del todo,
ya no encuentro felicidad ni en gozar ni en sufrir por ello:
ya no siento delante de mí toda la vida...
Para ser poetas, hay que tener mucho tiempo:
horas y horas de soledad son el único modo
para que se forme algo, que es fuerza, abandono,
vicio, libertad, para dar estilo al caos.
Yo, ahora, tengo poco tiempo: por culpa de la muerte
que se viene encima, en el ocaso de la juventud.
Pero por culpa también de este nuestro mundo humano
que quita el pan a los pobres, y a los poetas la paz.

De La religión de mi tiempo, 1961.

miércoles, enero 04, 2006

ÁLVARO MUTIS. SONATA

Otra vez el tiempo te ha traído
al cerco de mis sueños funerales.
Tu piel, cierta humedad salina,
tus ojos asombrados de otros días,
con tu voz han venido, con tu pelo.
El tiempo, muchacha, que trabaja
como loba que entierra a sus cachorros
como óxido en las armas de caza,
como alga en la quilla del navío,
como lengua que lame la sal de los dormidos,
como el aire que sube de las minas,
como tren en la noche de los páramos.
De su opaco trabajo nos nutrimos
como pan de cristiano o rancia carne
que se enjuta en la fiebre de los ghettos
a la sombra del tiempo, amiga mía,
un agua mansa de acequia me devuelve
lo que guardo de ti para ayudarme
a llegar hasta el fin de cada día.

De Summa de Maqroll, el Gaviero. Poesía 1948-1988, Visor Libros, Madrid, 1992.

martes, enero 03, 2006

LUIS ALBERTO DE CUENCA. A ALICIA, DISFRAZADA DE LEIA ORGANA

Si sólo fuera porque a todas horas
tu cerebro se funde con el mío;
si sólo fuera porque mi vacío
lo llenas con tus naves invasoras.

Si sólo fuera porque me enamoras
a golpe de sonámbulo extravío;
si sólo fuera porque en ti confío,
princesa de galácticas auroras.

Si sólo fuera porque tú me quieres
y yo te quiero a ti, y en nada creo
que no sea el amor con que me hieres...

Pero es que hay, además, esa mirada
con que premian tus ojos mi deseo,
y tu cuerpo de reina esclavizada.

De El Bosque y Otros Poemas, 1997.