martes, 26 de agosto de 2025

CONVOCATORIA

Sábado, 6 de septiembre, 19:00 horas.
El Maracanã de trapo, Camín del Riche s/n, San Miguel de Arroes, Villaviciosa.

Por Arthur Antunes Coimbra


Que dice Zico que estaba muy emocionado porque se encontraron en Siria unas tablillas de arcilla de la época de Uruk. Y que donde pensaba que iban a ser dos tiradas del segundo cantar del poema de Gilgamesh, que resultaron unas facturas en las que una tal Ishtar le reclamaba a un tal Ashurbanipal diez shekeles de trigo a cuenta de no sé qué que le había hecho con la boca entre las piernas, que coño con el oficio más antiguo del mundo. Y que para quitarse tremenda bajonera que se le ha ocurrido que podría intentarse una pachanguita de fútbol de poetas, que como sucedáneo de las aventuras de Enkidu es un completo full, pero que suele aparecer ignatium con una rondilla de cervezas y que la cosa se anima. Y que si alguien va a alinear a Benjamín Prado, que vale, que ya no hay polen en el ambiente, que con semejante napia las primaveras son temibles pero las previas del otoño menos. Y que lo vamos a intentar en modo campestre, que vale que se traicione el jogo bonito dándole de patadas hasta a Homero, pero que con una sardina a la plancha en la mano seguro que se le ablanda el corazón hasta a chesire, que es como tener una pluma de plata derritiéndose entre los dedos. Y que cuando uno se ha metido varios pildorazos de omega-3 pal llombu que uno se cree el mismo Poseidón, y cabalga a lomos de las sinalefas tridente en mano que no se acuerda de cuando palmaron en Sarriá, o que sí pero duele menos. Y que sainete o muerte.

domingo, 17 de septiembre de 2023

CRÓNICA

Sábado, 26 de agosto, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por clamavi


ANTONIO CABRERA
CON EL AIRE [1]

ANTE EL OTOÑO

De la luz del otoño
extraigo alguna consecuencia,
un cimiento menor para estas convicciones:
que la vida es más lenta de lo que suponemos,
que su afamado brillo
nos impone la espera de lo bello inmutable
(y es acaso un error, quizá una burla),
que las tardes contienen una fracción de hiel,
que donde haya renuncia habrá milagro…
Cosas que ya sabía.
En la luz del otoño me ha parecido verlas.

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MEDIA TARDE DESDE EL TREN

Si dejo de leer y levanto la vista
—ahora que el sol de media tarde
ha adquirido su grado de declive más puro—
me sorprende un paisaje
sin negación ni ansia,
                                            una tela
donde cada color se atiene al orden
que lo real instaura
con limpidez y conseguido anhelo:

las arboledas lucen la oscuridad que acogen;
el amarillo hiere en margaritas densas;
el verde juvenil del cereal confía,
insiste aún, porque no sabe nada;
y ven las amapolas, desde su frágil furia,
un azul más altivo en el cielo de siempre.

Mientras se sigue desplegando
en sucesivo don igual el mundo quieto,
retorno a la lectura,
                                            y una red
me enmaraña con hilo imprecisable,
como malla de sombra
que al aturdirme me escondiese
entre la hondura hostil de las palabras.

En el callar de afuera hay un decir más claro,
y un espejo extendido
donde está quien contempla.
Fluyen ambos en la hora declinante,
en las dulzura máxima,
                                            caudal,
río de precisión
que voy perdiendo mientras leo.

Ya abandono la letra desabrida:
quiero verlo pasar
y aparecer indemne.
Me transporta, me explica
en su hondo curso esclarecido,
donde se escribe
la línea impronunciable de lo que no se oculta.

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AMOR FATI

El crepitar
de unas ramas de olivo
que se queman sin prisa tras la poda,
el ímpetu del pájaro en el cielo,
su timidez en el arbusto, el áspero
zarzal y la humareda
me están pidiendo
una confirmación, su debido registro
entre lo que sucede.
                                            Necesitan
el sí callado que he de darles
para poder hacer en su existencia
un hueco a mi existencia muda.
Comprendo que se trata
—como en el lazo entre la flor y el día—
de un destino recíproco,
de un mutuo ser en lo que es, sin más.
(Ninguna plenitud,
tampoco, aún, ninguna pérdida.)

Acepto estar aquí, y estar mirando
estas cosas sin cifra.
Acepto, juzgo, doy
al aire
el mismo aire
que me sustenta a mí.

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IDEA

He anotado esta idea: El silencio no existe.

La he descubierto en mí mientras miraba
unas fotografías
que alguien tomó en un paisaje nórdico.
Podía ver en ellas la rara condición
de una llanura en soledad,
y en soledad también un poste ensimismado
y un asfalto remoto.
Bajo la luz raptada, parecía
que estuvieran presentes en su abandono estricto,
en el légamo claro de cuando nadie mira.

El silencio no existe.

¿Cómo podría haberlo
si todo tiene vibración y luce
y restalla por dentro más allá
de su apariencia muda?
En donde estemos ¿no escuchamos siempre
un murmullo o su pálpito?

El silencio no existe.

(Noto cómo la idea extrae de mí
las líneas de un sentido,
y busca su espesor, y al mismo tiempo
apunta al blanco en sombra
donde está su verdad.)

Quizá silencio es sólo un nombre,
un nombre acostumbrado aunque inexacto,
una palabra errónea que habla, en realidad,
del sonido terrestre
que está perdido
en un espacio ajeno y despoblado
donde nadie lo escucha.

El silencio no existe.

(La idea
ya es un dardo que está cruzando el aire.
Su vuelo es pensamiento.
Mis palabras lo empujan y lo frenan.)

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ALBADA, II

Cada mañana,
tomo una carretera orientada a levante
en el momento justo en que permite el sol
que mis ojos presencien su continua victoria.

Puedo ver cómo actúa la física del alba,
la inercia de tensión y de destino
que hace tan lento y tan veloz al mundo.

El sol esconde, en su despliegue simple
de líneas verticales y horizontales ondas,
en su vieja parábola, la ley
por cuya obligación
todo amanece envuelto en un cristal gastado
que suma eternidad a su promesa eterna.

En la primera curva,
cuando le doy la espalda al sol,
encaro el tiempo en cuyo seno vivo.
Y ya no ven mis ojos otra luz
que el claroscuro de mi nombre
urdiéndose en la trama de las horas.

Es el pálido fuego, la vela que me alumbra,

la que se ha de apagar aun cuando el día,
con seguro engranaje,
traiga otra vez la gigantesca,
la desmentida luz que no se habita.
——————————
[1] De Con el aire, Madrid, Visor, 2004.

domingo, 10 de septiembre de 2023

CRÓNICA

Sábado, 26 de agosto, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por ignatium


BENITO PASCUAL
LUCES BUSCAN SOMBRAS [1]

LA LUZ HACE VISIBLE el mundo,
pero desconoce su interior.
Cerramos los ojos con la intención de verlo
y nos alejamos de él.
Sin embargo, estamos condenados a entendernos
en este oscuro tiempo que a ambos nos ha tocado vivir.
Ejercicio inútil este de abrir y cerrar los ojos,
esta intermitencia incesante que es vivir,
ese ir y venir que nos deja siempre exhaustos,
en el mismo lugar donde estábamos.

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A ÚLTIMA HORA de la tarde,
con la mente en punto muerto
y la mirada puesta en un lugar indefinido
del horizonte.
Quisiera saber adónde irá a parar la luz,
a qué lugar a descansar,
a qué refugio.
O, si por el contrario, se desvestirá de nuevo
y se pondrá los lúgubres ropajes
de la noche,
abrazará prostitutas y dementes,
solitarios e insomnes,
los abrigará una vez más,
antes de que venga el día a apagar sus brillos.

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¿QUÉ QUIERE decir?
¿De qué está hecha?
¿Por qué llega con tanta insistencia en cada amanecer,
siempre tan puntual, llamando a la puerta, a la ventana,
y me recuerda que ya es de día?
¿Por qué hace que mis pupilas se dilaten tanto
y alcance el asombro con solo fijar la mirada?
La luz hace existir las cosas,
el mundo en que vive,
cualquier principio, cualquier final.

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SALEN DE SUS REFUGIOS los noctámbulos,
se estrellan contra los neones,
contra la noche misma.
Las estrellas suicidas escriben en el cielo sucio una necrológica,
advierten que fueron cadáver una vez
y su polvo estelar viajó por todo el universo
hasta llegar aquí,
y ahora.

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TODO EL FULGOR puede contener un parpadeo,
así es toda la felicidad que la vida me concede
de vez en cuando,
la parte correspondiente de este botín,
la dosis exacta que me permite continuar viviendo
con cierta dignidad
y demorar la noche y sus sombras.
——————————
[1] De Luces buscan sombras, Gijón, Gravitaciones, 2021.

domingo, 3 de septiembre de 2023

CRÓNICA

Sábado, 26 de agosto, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por gaius


JOSÉ ÁNGEL VALENTE
FRAGMENTOS DE UN LIBRO FUTURO [1]

SUPO,
después de mucho tiempo en la espera metódica
de quien aguarda un día
el seco golpe del azar,
que sólo en su omisión o en su vacío
el último fragmento llegaría a existir.

(Raíz de Fragmentos de un libro futuro.
Fragmento XXXVII de Treinta y siete
fragmentos)

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DE ti no queda más
que estos fragmentos rotos.

Que alguien los recoja con amor, te deseo,
los tenga junto a sí y no los deje
totalmente morir esta noche
de voraces sombras, donde tú ya indefenso
todavía palpitas.

(Proyecto de epitafio)

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SE llena de veces el mundo de tristeza.
Los armarios de luna con la imagen de un niño
navegan en la noche.
                                            El viento llora
como animal herido,
solo bajo las nubes.
Los blancos lirios de la primavera
nadie podría ahora recordarlos.
                                                       Baja
tumultuoso el río
opaco de las sombras.

Piedras. Norte. Estalla
lejos la luz, muy lejos.

Andemos todavía.

(Días de invierno de 1993)

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La soledad se puebla de fantasmas de papel y de paja, de retratos de nadie, de láminas metálicas, de páginas desnudas donde nada está escrito. El frío arrasa la memoria y ya empezamos a no ser, el frío que desciende del lado más aciago de la noche donde se inicia la consumación. Y no podemos recordar a quién habíamos amado. Pregunto: —¿dónde estás? Pero ni siquiera yo mismo sabría quién puede responder. Llamo a todas las puertas. La única que se abre es la sola que no conoce el perdón.

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La memoria nos abre luminosos
corredores de sombra.

Bajamos lentos por su lenta luz
hasta la entraña de la noche.

El rayo de tiniebla.

Descendí hasta su centro,
puse mi planta en un lugar en donde
penetrar no se puede
si se quiere el retorno.

Se oye tan sólo una infinita escucha.

Bajé desde mí mismo
hasta tu centro, dios, hasta tu rostro
que nadie puede ver y sólo
en esta cegadora, en esta oscura
explosión de la luz se manifiesta.
——————————
[1] De Fragmentos de un libro futuro, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2000.

domingo, 30 de julio de 2023

CRÓNICA

Sábado, 17 de junio, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por gaius


CARLOS MARZAL
EUFORIA [1]

VOY A CUMPLIR 60

VOY a cumplir 60.

En otro tiempo
—ocurría en verdad en otro mundo,
en un planeta otro:
                                 la impune juventud—
alguien ya con sesenta no era un viejo,
simplemente no era.
                                            Se trataba
de un acontecimiento de invisibilidad.

Al fin y al cabo,
                                 un asunto incurable.

Hoy me lo explico
—pero sin entender cómo ha ocurrido—
bajo un prisma geométrico:
esa recta tangente de la edad
que acaricia en un punto,
                                                       fervorosa,
la evanescente curva de la vida.

Qué absurdo de la edad:

ir a cumplir 60,
sin dejar de tener aún 18.

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DISPOSICIONES PÓSTUMAS

HACE ya mucho tiempo que dispuse
considerarme un individuo póstumo.

Quiero decir con esto
                                            lo contrario
a darme por perdido, a renunciar
a mi antigua ascendencia de entusiasta.

Lo fúnebre no cabe
en mi manera de entender el mundo,
igual que el malditismo,
                                            esa simpleza
de los temperamentos infantiles.

Mi condición de póstumo inaugura,
es un estreno, no lo que concluye.
Una forma ulterior de estar dispuesto
a oler a cada instante,
                                            en cada cosa,
su perfume de flor irrepetible.

No es una deserción.
                                            Es más conciencia.
El verano tenaz que hay en mi mente.

Entiende que en mi ocaso rompe el día.
En este anochecer despunta el alba.

Me he declarado póstumo.
                                                       Supone
mi voluntad febril de nacimiento.

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LA VISITA

DESPUÉS de muchos años sin escribir ninguno,
ayer logré acabar otro poema.

Sería más preciso el haber dicho
después de muchos años sin suceder ninguno.
Los poemas suceden, nos ocurren,
los versos acontecen cuando quieren,
sólo siguen la ley de su capricho.

                                            Los echaba de menos: eso es cierto.

Me decía: Vendrán
cuando piensen que a ti ya no te importan.
Se cansarán de otro,
                                            ten paciencia
.

Pero a pesar de conocer la lógica,
sin lógica ninguna,
de aquello que solemos llamar inspiración,
vivir sin las visitas casuales de un poema
representa una forma malsana de vivir.

El caso es que mandé el poema a unos amigos.
Sin corregir apenas, y sin la obligatoria
frialdad sentimental.

Me entenderéis mejor los despechados.
Aquellos que no saben vivir sin las palabras.

Quería subrayar que aún estoy vivo.

Qué extraña maldición:
                                            cada poema
aspira a ser el último que escribas.

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¿Y SI LA LLUVIA FUERA?

¿Y si la lluvia fuera
la música inaudible,
la única melodía verdadera?

¿Y si estuviera
cantando desde siempre,
clamando que escuchemos
esa canción primera?

¿Y si el oído humano
no supiera
entender cómo pulsa
las cuerdas de este mundo
en dondequiera?

¿Y si hemos olvidado
la manera
de interpretar su cántico,
el compás de la lluvia,
la viajera,
el mensaje inaudito
de la imperecedera?

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LOS ANHELOS

NO tengo más destino que el anhelo,
pero no significa una condena:
se trata de un regalo que la vida
me ofrece en su derroche.

Mi modo de anhelar no constituye
ningún afán, ninguna
forma de avaricia hacia las cosas
o hacia los individuos.

(Si sufriera por causa del anhelo,
no sería mi anhelo el que lo causa.)

Se reduce a una pauta de imprudencia
con la que profesar
un amor temerario hacia este mundo.

No somos insaciables: anhelamos.

Estamos complacidos con lo puesto.
——————————
[1] De Euforia, Barcelona, Tusquets, 2023.

domingo, 23 de julio de 2023

CRÓNICA

Sábado, 17 de junio, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por chesire


ROGER WOLFE
DÍAS PERDIDOS EN LOS TRANSPORTES PÚBLICOS [1]

EL DR. ROGER Y MR. WOLFE VISITAN LOS JUZGADOS

Bueno, así es la vida.

Un día entras esposado
por una puerta, y al siguiente
entras por otra
para desposarte:

dos maneras
no tan diferentes
de hacer justicia.

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TODAS EN EL MISMO SITIO

Venimos sin nada
y sin nada nos marchamos.
Y eso que entre una y otra cosa
no dejan nunca de darnos.

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ALTAS HORAS, DIÁLOGOS BAJOS

Le dije:
«Voy a desplomar los ciento y pico kilos
de mi carne cruda
por tus vísceras de adobe
y emparedar con ellos
la tristeza que te asoma en la mirada
cuando cruzas el umbral
del calendario.»
Me dijo:
«Hablas como un escritor.»
Y cogió la copa
de encima de la barra
y se marchó
bamboleando
aquel culazo prieto y esas tetas
en brutal forma de pera bajo la camisa.

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HOMENAJE A LOS POETAS MEDIO MUERTOS

No recuerdo exactamente
qué estación del año era.

De la Cuesta y yo
nos unimos a la insigne comitiva
—que con el fin de perturbar el sueño
de los muertos había organizado
el recién elegido ayuntamiento—
en torno al nicho humilde
del poeta.

Y una vez finalizados
la marcha fúnebre, el discurso,
las ridículas pompas del alcalde,
y dispersada la escasa muchedumbre,
fue al trompa de la orquesta al que escuchamos
pronunciar la frase:

«Si le hubieran dado más pan y más aceite,
otro gallo cantaría.»

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PALABRAS A LA CAMARERA

(VARIACIÓN SOBRE UN TEMA DE FÉLIX GRANDE)

Porque esta noche estaba solo
enajenado y absorto ante la barra
deseando que esta copa fuera eterna
y no sabía si pagarte o llorar.
——————————
[1] De Días perdidos en los transportes públicos, Barcelona, Anthropos, 1992.

domingo, 16 de julio de 2023

CRÓNICA

Sábado, 17 de junio, 20:00 horas.
El Cantábrico, C/Muelle de Oriente 4, Gijón.

Por sanders


CARMEN MARTÍN GAITE
DESPUÉS DE TODO. POESÍA A RACHAS [1]

RASTRO BORRADO

¿NO ves cómo se borra el humo de mi imagen
delante de tus pasos
lo mismo que las huellas
del ciervo fugitivo
se borran en la senda?

Nunca sabré cómo seguiste andando,
cómo te levantaste para seguir andando
al despertar de nuevo
la luz en tus ventanas,
ni a qué desván relegas
los jirones de mí que te quedaban,
jirones de mi cuerpo y de mi rostro
creados para ti.

Tal vez no te das cuenta,
pero mira delante de tus pasos.

¿No ves cómo se borra el humo de mi imagen
lo mismo que las huellas del ciervo fugitivo
se borran en la senda?

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PÍDEME QUE ESTÉ ALEGRE

AÚN me entra cielo azul
y lo miro en mis charcos
reflejado a jirones.

Pídeme que esté alegre.
Si tú me lo pidieras,
en un caballo blanco subiría,
en un caballo bravo y montaraz.

Pídeme que esté alegre
y correré a ponerme
atavíos de fiesta,
abriré las cien puertas de mi casa
y saldré entre piruetas
y saltos de través
aturdida de sol,
y a las verdes palomas
daré migas de pan.

Pídeme que esté alegre.
En un caballo blanco correría,
en un caballo loco y montaraz,
si tú me lo pidieras.

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NUBES

LAS nubes de tormenta
al atardecido
son manos que me aprietan la garganta.

¿Por qué se esfumaron,
qué viento las sopló?

Mi tierra tenía sed
y ha quedado estirada en una calma
de plomo y malestar.
Bisontes negros,
ensenadas de iris,
rostros de bruja en ciernes,
montañas galopantes,
huellas son de ceniza
que se apagan.

¡Ay!, se han ido las nubes
sin llover.

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CANCIÓN ROTA

SIEMPRE que iba a cantar
algo se interponía
y a mí no me importaba,
¡había tanto tiempo!

Mi canción se quedaba en el alero,
confiada,
meciéndose en la espera
cuajada de horizontes.

Si alguna vez con mudo gesto antiguo
acaricio las cuerdas,
el aire se retira
y el corazón me late nuevamente
con aquellos latidos turbulentos,
heraldos de mi canto.

¡Ay mi canción truncada!
Yo nunca tenía prisa
y la dejaba siempre,
amor,
para después.

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TIEMPO DE FLOR

CUANDO el tiempo de flor
venga a fundir
la nieve en la montaña,
ya no te esperará mi corazón,
alondra.

¡Ay!, ¿cómo eran sus labios?
—cantará el surtidor.

De nuevo el mismo sol
se vendrá a los tejados, perezoso,
herido por el grito de los niños
que juegan en la plaza.
Y, como hoy,
la mañana despertará encendida
por fuera de mis ojos.

Pero mi corazón, alondra,
ya no te esperará.
——————————
[1] De A rachas, 1973.
De Después de todo, 1993.
En Después de todo. Poesía a rachas, Madrid, Hiperión, 1996.