jueves, 31 de enero de 2008

PHILIP LARKIN. ESTUDIO DE LOS HÁBITOS DE LECTURA

Cuando meter la nariz en un libro
me curaba de casi todo menos de la escuela,
valía la pena destrozarme la vista
y saber que podía hacerme el chulo
y soltarles el clásico gancho de derecha
a unos tipejos asquerosos que me doblaban en tamaño.

Luego, ya con gafas de culo de vaso,
me dedicaba a hacer de malo:
yo, mi capa, y mis colmillos
nos lo pasamos bomba en la oscuridad.
¡A cuántas mujeres aporreé con mi sexo!
Las destrozaba que parecían merengues.

Ahora ya no leo mucho: el tipo
que decepciona a la chica antes
de que llegue el héroe, el cagueta
que se queda al frente de la tienda,
me resultan demasiado familiares. Dale al frasco:
los libros son un montón de mierda.

De Las bodas de Pentecostés, 1964.

2 comentarios:

futrecalienta dijo...

Pese a que la traducción no me da del todo buena pinta...

chesire dijo...

Mente preclara.