viernes, junio 29, 2007

LEONARD COHEN. I TRIED TO LEAVE

I tried to leave you, I don't deny
I closed the book on us, at least a hundred times.
I'd wake up every morning by your side.

The years go by, you lose your pride.
The baby's crying, so you do not go outside,
and all your work it's right before your eyes.

Goodnight, my darling, I hope you're satisfied,
the bed is kind of narrow, but my arms are open wide.
And here's a man still working for your smile.

From New Skin For The Old Ceremony, 1974.

lunes, junio 25, 2007

ALLEN GINSBERG. IN BACK OF THE REAL

Railroad yard in San Jose
I wandered desolate
in front of a tank factory
and sat on a bench
near the switchman's shack.

A flower lay on the hay on
the asphalt highway
-the dread hay flower
I thought- It had a
brittle black stem and
corolla of yellowish dirty
spikes like Jesus' inchlong
crown, and a soiled
dry center cotton tuft
like a used shaving brush
that's been lying under
the garage for a year.

Yellow, yellow flower, and
flower of industry,
tough spikey ugly flower,
flower nonetheless,
with the form of the great yellow
Rose in your brain!
This is the flower of the World.

From Howl, And Other Poems, 1956.

EN EL REVERSO DE LO REAL

Cercado de ferrocarriles en San José
yo vagaba desolado
frente a una fábrica de tanques
y me senté en un banco
cerca del chamizo del guardaagujas.

Una flor yacía sobre el heno en
la autopista de asfalto
-la temible flor de heno
pensé- tenía un
frágil tallo negro y
una corola de amarillentas espículas
sucias como la corona de una pulgada
de Jesús, y una manchada
y seca borla central de algodón
como una brocha de afeitar usada
que hubiera estado rodando por
el garaje durante un año.

Amarilla, flor amarilla, y
flor de la industria,
¡aun siendo una espinosa y fea flor,
flor sigues siendo,
con la forma de la grande y amarilla
Rosa de tu cerebro!
Esta es la flor del Mundo.

San José, 1954.
(Trad. Katy Gallego)

lunes, junio 18, 2007

JOSEP PLA. LA MAR

Davant de la mar, un queda sempre amb un pam de nas. La mar és impintable, indescriptible, inaferrable, incomprensible i d’una indiferència total.

miércoles, junio 13, 2007

ASAI RYOI. NARRACIONES SOBRE EL MUNDO EFÍMERO DE LAS DIVERSIONES

Sólo vivimos para el instante en que admiramos el esplendor del claro de luna, la nieve, la flor del cerezo y las hojas multicolores del arce. Gozamos del día excitados por el vino, sin que nos desilusione la pobreza mirándonos fijamente a los ojos. Nos dejamos llevar - como una calabaza arrastrada por la corriente del río- sin perder el ánimo por un instante. Esto es lo que se llama el mundo que fluye, el mundo pasajero.

De Narraciones sobre el mundo efímero de las diversiones, Kioto 1661. Citado según Franz Winzinger, Shunga, Catálogo de una exposición, Núremberg 1975. Citado según Gabriele Fahr-Becher en Grabados Japoneses, Taschen, 2002.

JULIO MARINAS. DESAPARECIDOS

Desconocer en qué lugar tus huesos
regresaron al vientre de la tierra
y son raíz y magma o en qué aguas
el sueño de tu muerte está meciéndose
aún entre almohadas de junqueras
y besos de libélulas, ya no
me muestra aquellos cuervos que atraviesan
sin graznido los cielos de mi estancia,
sino ojos de crisálidas que se abren
para que alcen el vuelo amaneceres
de mariposas, de oros y lucernas,
respirando, por fin, cualquier lugar
que tú hayas respirado.

De Palabras como velas encendidas, 2007.

martes, junio 12, 2007

LEOPOLDO LUGONES. HISTORIA DE MI MUERTE

Soñé la muerte y era muy sencillo:
Una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo
con una vuelta menos me ceñía.
Y cada beso tuyo
era un día.
Y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche. La muerte es muy sencilla.

Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por un sólo cabo entre los dedos...
Cuando de pronto te pusiste fría,
y ya no me besaste...
Y solté el cabo, y se me fue la vida.

De El Libro Fiel, 1912.

jueves, junio 07, 2007

VIRGILIO PIÑERA. ISLA

Aunque estoy a punto de renacer,
no lo proclamaré a los cuatro vientos
ni me sentiré un elegido:
sólo me tocó en suerte,
y lo acepto porque no está en mi mano
negarme, y sería por otra parte una descortesía
que un hombre distinguido jamás haría.
Se me ha anunciado que mañana,
a las siete y seis minutos de la tarde,
me convertiré en una isla,
isla como suelen ser las islas.
Mis piernas se irán haciendo tierra y mar,
y poco a poco, igual que un andante chopiniano,
comenzarán a salirme árboles en los brazos,
rosas en los ojos y arena en el pecho.
En la boca las palabras morirán
para que el viento a su deseo pueda ulular.
Después, tendido como suelen hacer las islas,
miraré fijamente el horizonte,
veré salir el sol, la luna,
y lejos ya de la inquietud,
diré muy bajito:
¿Así que era verdad?