martes, 12 de junio de 2007

LEOPOLDO LUGONES. HISTORIA DE MI MUERTE

Soñé la muerte y era muy sencillo:
Una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo
con una vuelta menos me ceñía.
Y cada beso tuyo
era un día.
Y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche. La muerte es muy sencilla.

Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por un sólo cabo entre los dedos...
Cuando de pronto te pusiste fría,
y ya no me besaste...
Y solté el cabo, y se me fue la vida.

De El Libro Fiel, 1912.

1 comentario:

Ignatium Regis dijo...

El mudo dolor
de la propia muerte
en el efímero instante que quizá la preceda,
será la muerte
de todos los demás,
de todo lo amado,
al mismo tiempo.