miércoles, 7 de febrero de 2007

RICARDO MOLINA. POETA ÁRABE

Los hombres que cantaban
el jazmín y la Luna
me legaron su pena,
su amor, su ardor, su fuego.

La pasión que consume
los labios como un astro,
la esclavitud a la
hermosura más frágil.

Y esa melancolía
de codiciar eterno
el goce cuya esencia
es dudar un instante.

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