domingo, 29 de octubre de 2006

DIONISIO RIDRUEJO. EL BURGO DE OSMA


Como la nieve fluye y va sonora
de haber sido silencio, así mi olvido
de las cumbres del ser en que ha dormido
baja al tiempo natal y fluye ahora.

Ya es celeste el hollín en la herrería
y el chirriar de la rueda con estopa
del cordelero y riza la garlopa
una miel inmortal de todavía.

Vuelve la yunta de ganar el valle
con su lanza arrastrada y la campana
vuelve a pasar entre la luz y el puente.

Vuelve el mercado a empavesar la calle
con soportales. Vuelve todo y mana
el para siempre ayer eternamente.

3 comentarios:

Ignatium Regis dijo...

Goal.

chesire dijo...

No hay, en este caso, cambio de pareceres, pues no era yo de la partida. Ese tipo de discurso demagógico me suena más a otro tipo de contendientes, digamos, más "épicos".

Catenaccio dijo...

Sin abandonar el tema de la vida cotidiana es más de mi gusto éste otro soneto suyo:

A LA PIEDRA DEL MOLINO

El recto andar del agua prisionera
se hizo círculo y copla en tus ardores,
pan de roca, en tu danza molinera,
alegres de tus albas mis rumores.

Sol de espigas, tus labios giradores,
labios del llanto, pesadez ligera,
enmudecen tu amarga primavera,
luna muerta en el llanto de las flores.

Hoy te miro, descanso del camino,
moneda del recuerdo abandonada
en la quieta nostalgia del molino.

Cíclope triste, el ojo sin mirada
y la forma andadora sin destino,
en el eje del aire atravesada.

Para mí es un gol de los de todos los tiempos.