jueves, mayo 11, 2006

JUAN LUIS CALBARRO. CATILINARIA

Mucho después de constatar
la dulce concavidad del fósil,
tan lejos de la adecuada variedad de roca
como de la olvidada instigación,
tu fiesta ya no es caminar infantil, sino más bien
pediatra sudoroso, no sal de minerales, sino
sustento de luminoso, falso coleóptero,
no sulfato de cal. Y el clavicordio que golpeas
(¿ansias de música?, ¿adaptación al medio?)
nada tiene que ver con la jactancia juvenil de
ese gato montés que anda acechando
la sed,
la multiplicación de tus pezones,
la solemne inscripción,
veneno de pez o golpe de verdasca
en una sola sombra,
absolutamente montés el gato.

De Sazón de los barrancos, 2006.

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