sábado, 29 de abril de 2006

JOSÉ HIERRO. ENCADENADOS

Se fue muriendo todo,
pero ellos no murieron.
La madera del hombre
duró más que sus sueños.
Lo que muere del hombre
vivió más que lo eterno.
Se murió la esperanza
y siguieron viviendo.
Sólo los perros mueren
al morirse su dueño.

De Quinta del 42, 1953.

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