martes, agosto 30, 2016

DORIS LESSING. GATOS ILUSTRES

[…] ¿En qué consiste el encanto? En la dádiva de un don, en entregar lo que la naturaleza ha concedido en su papel de derrochadora. Sin embargo, hay algo que incomoda, difícil de tolerar, descarnado; nos hallamos en presencia de una injusticia. Porque algunas criaturas reciben mucho más que otras; entonces ¿están obligadas a dar más? El encanto es un accesorio, algo superfluo, innecesario, en esencia un poder derrochado…, regalado. Cuando la gata gris se revuelca de espaldas en un pedazo de suelo iluminado por el sol, exuberante, voluptuosa, deliciosa, eso es encanto, y se forma un nudo en la garganta. Cuando la gata gris se revuelca, repite esos mismos movimientos, pero con los ojos entrecerrados y la mirada fija en la gata negra, eso es feo, y hasta el movimiento adquiere dureza y brusquedad. Y la gata negra al mirarla, o al tratar de imitarla en algo para lo que carece de talento, muestra una envidia furtiva, como si estuviera robando algo que no le pertenece. Si la naturaleza derrocha arbitrariamente en una criatura, como en el caso de la gata gris, inteligencia y belleza, la gata gris debería a cambio derrocharlas con igual prodigalidad.

De Gatos ilustres, Lumen, Barcelona, 2016.
(Trad. Helena Valentí)

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