lunes, agosto 01, 2016

CRÓNICA. BAR CANTÁBRICO, VIERNES 22 DE JULIO DE 2016

ALEMÁN PÁEZ, FRANCISCO. COEFICEINTE DE ASOCIACIÓN, EDITORIAL ALPUERTO, MADRID, 2011.
LÓPEZ DE ARTIETA, FERNANDO. JUGAR EN SERIO, VISOR LIBROS, MADRID, 2004 (BIS).
MARWAN. LA TRISTE HISTORIA DE TU CUERPO SOBRE EL MÍO, NOVIEMBRE, MADRID, 2012.
PESSOA, FERNANDO. RUBAIYAT, EL GALLO DE ORO, BILBAO, 2015.

CRÓNICA

El chubasco matutino, la pesadez ambiental que le sucedió, la falta de forma que resulta de varios meses de parón competitivo y, sobre todo, el enroque en poéticas de difícil soldadura, fueron un lastre ineluctable contra el que se estrellaron los pocos intentos de hacer buena la posesión del balón; de hecho, fue mal augurio el mohín ─mitad claudicación, mitad displicencia─ con que el maestro en la ocupación del concepto saludó el pitido inicial. Y es que si hay un técnico que resulte identificable en el planteamiento de un partido, un andamiaje del tropo hecho recurso estratégico y no sólo componenda táctica, ese es IGNATIUM. Sin embargo, reconoció nuestro hombre un punto de hastío y la necesidad de mudarse hacia retóricas más fugaces y resultadistas. Pues bien, podría habérselo ahorrado, porque en sus manos PESSOA logró el mismo éxito que sus predecesores, es decir, ninguno; sumando a ello la circunstancia agravante de manchar su ejecutoria comprometida con el baldón de la traición. Y no es que PESSOA nos llevase al terreno de la inanidad; sino que uno ya tiene el cuerpo hecho a ciertas liturgias, y cuando asiste a una cita de estas características espera que IGNATIUM sirva en la olla humeante del Parnaso su pegajosa sopa de quarks, y no un aguachirle que sugiere mucho pero que no supera la substancia del tópico: «Mil como tú en esta hora tratan con la mente/ de negar el deseo de todo lo existente./ Mil como tú, al despertar, son nuevamente/ siervos de lo eterno y del vano presente.»; eso sí, dando pausa al balón con la bordonería centrocampista inspirada en el eterno retorno nietzscheano: «Labra como quieras tu vida,/ ya fue labrada antes de ser vivida./ ¿Para qué quieres trazar en el suelo/ la sombra que se va de la nube ida?»; pero donde las limitaciones de la traza portuguesa para manejarse en espacios cortos quedaron a la vista, desembocando en centros nihilistas al área: «No te preocupes de la ciencia, ni de usarla./ ¿De qué sirve, en esta oscura sala/ que es la vida, medir mesas y sillas?/ Úsalas, no midas; tendrás que abandonarla.», donde la única obsesión fue deshacerse del balón sin propiciar un contraataque: «En el suelo del cielo el sol que termina arde./ Duermo. Que haya vida con o sin alarde./ ¿Será ya tarde cuando me despierte?/ y ¿qué puede importar que sea tarde?». Se impone para IGNATIUM un retorno a las esencias. Puesto a palmar, que sea con más fidelidad a las tradiciones.

¡Y el 15M se hizo verso y habitó entre sinalefas! ¡Qué sería de nosotros sin esa muchachada de hormona activa, sin esa revolución facsímil en edictos de Twitter y tiempos muertos de Playstation! Y es que uno festeja el juego desacomplejado que propone ALBA, sus incursiones caóticas en medio del orden táctico como soplo de aire fresco, como artillería de estambres en pabellón de disneicos. Bajo su batuta, MARWAN camufló de entrada sus intenciones revisitando con ¿TE VALDRÁ? el juego de posiciones que SABINA había planteado para amantes con déficit de atención o agentes comerciales de VIAGRA® encantados con su producto en Y SIN EMBARGO: «Total, todo esto para decirte/ que le daría una noche a todas las mujeres,/ pero todas mis noches sólo a ti./ No sé si con esto te valdrá.». Pero rápidamente desveló su pose en modo enfant terrible, emplomando todos los pases con el prurito de resultar provocador como EN RESUMEN: «y el zapato de cristal resultó ser tuyo/ y todo se convirtió en una fábula/ y los dos, embobados,/ nos hinchamos a perdices/ y a follar/ y a todas esas cosas que dicen/ que no se deben contar en un poema.», hasta que quedó meridianamente claro con MI DECLARACIÓN UNIVERSAL que cualquier intento de construir la jugada sobre la posesión de la pelota y la oferta de pase estaba de más: «Todos los hombres y mujeres somos absolutamente iguales […] pero tú eres una auténtica hija de puta.», porque de lo que se trataba era de administrar un fetiche candente pegando patadones, como con COSAS POR ARRANCAR DE ESTE PAÍS: «hombres trajeados/ que sostienen el poder entre las manos/ y sólo tienen codicia […] Las mujeres que te aceptan tras mirar el talonario./ El consejo de empresarios donde se debatía/ la fecha para recalificar nunca jamás […] El párroco que nunca levantó una falda/ pero osa decirte qué amor es el normal./ Todos a tomar por culo,/ a la puta calle.», conformando una relación a todas luces incompleta, porque no estaría de más empezar por arrancar demagogia, tópicos y malos modos. Aunque todavía nos deparaba un broche en forma de despeje que rebotó en el satélite Meteosat con ENTRE TANTA ESPAÑA: «en medio de esa España tapiada y gris/ de tricornio, crucifijo y sabañones/ de miedo tocando en cada puerta/ en medio de ese país de catalanes escondidos… el poeta tembló de felicidad/ cuando escribió ese verso perfecto/ al dar por fin con la belleza/ en medio de tanta mierda.»; en dos palabras, a-cojonante.

Guiño populista de CATENACCIO con la alineación de un contemporáneo cincuentamanerista como ALEMÁN que dio el resultado esperado; desbrozar la trocha de la densidad cósmica para terminar en la estación muerta de siempre no deja de ser una pérdida de tiempo, pero la vocación práctica no es señal que distinga su forma de concebir los partidos. El manejo de los tiempos fue errático y las jugadas se vieron lastradas desde el primer pase por alardes tipográficos que malquistaron a la hinchada con el jugador: quedarse dormido sobre la barra espaciadora, escribir poemas con forma de útero, fuentes rococó o átomos de Bohr es lo que tiene. Desde MODELO DE UTILIDAD ESPERADA: «Tras quince minutos,/ la última palabra se mezcló en el tumulto/ tu ausencia se hizo más ausente/ la nada más vacía/ y el silencio más Eco.», la ampulosidad del planteamiento inicial generó una sensación permanente de expectativa insatisfecha, de reducción del talento a glosolalia, que se hizo patente con DESVIACIÓN TÍPICA: «Te alejas cuando estás más cerca/ a menos de dos metros de llanto./ Pero vuelves sin haberte ido,/ sin haber partido del hambre/ donde la vida/ no sabe… que amor quiere/ amor fuere/ muere, sufre, duele, teme/ y en desamor ama.», cuyo desenlace en chut paronomástico levantó los primeros abucheos del respetable. Éstos no hicieron sino ahondar las dudas sumando, a los vicios descritos, la proliferación de fallos en el control de balón, como CONTINGENCIAS: «Ocurre una pista, una frase oportuna/ salvífica de un tiempo intransigente./ Ocurre un abrazo que ensambla/ las piezas de un puzzle a la deriva… No muchas./ No demasiadas./ Pero algunas veces ocurre./ Bastante pocas veces.», donde CATENACCIO no pudo disimular la pérdida de confianza en el jugador propuesto, y que terminó siendo sustituido –en contravención de los usos− por ADELA SAINZ ABASCAL, autora de la cita inicial del libro: «Sabes, y lo muestras, que el camino/ es endurecer las pupilas …/ El camino es atrincherar el amor/ en la certeza de la muerte./ Sabemos que nadie puede salvarnos./ Nada.». Pese a todo ello, queda flotando la impresión de que ALEMÁN, con otra dirección técnica más comprometida, podría desarrollar un juego más sólido.

El punto cómico de la noche lo protagonizaron CHESIRE y JUANTXO. La aparición del alacrán colombiano confirmó la ley de Murphy: cualquier situación por mala que parezca puede empeorar; y así fue cuando desembauló su alineación y coincidió con la del mentor de todos los beatniks, CHESIRE, que para una vez que abandona las églogas a los calzoncillos con palomino y los hexámetros de pelusilla de ombligo, nos zambulle en una laguna legal. El desafío a los precedentes se resolvió en el sentido de admitir al jugador siempre que no se repitiese jugada, lo que obligó a LÓPEZ DE ARTIETA a un esfuerzo físico adicional que le restó frescura al pisar el área rival. Así en manos de CHESIRE arrancó en las puertas del Hades con LA MUERTE, pero el control le salió largo y la bola se perdió en la jurisdicción de SINIESTRO TOTAL a lo BAILARÉ SOBRE TU TUMBA: «La muerte es esa solitaria vida/ que hay detrás de la vida de la gente,/ en donde no hacen falta para nada/ ni el cuerpo, ni el dinero, ni los jefes,/ en donde no se pagan las facturas […] que a nadie se le pase por la mente/ la idea de bailar sobre mi tumba;/ no vaya a ser que el ruido me despierte.», para a continuación intentarlo en la otra acepción de lo escatológico con REMORDIMIENTO DEL COLEGIO: «No recuerdo muy bien cuál era el año,/ ni cuál la profesora que decía/ que los grandes lectores de poesía/ se meten a leer dentro del baño […] lo confieso dedicando/ a aquella profesora este soneto/ con la ilusión de que lo lea cagando.». Y todo ello mientras JUANTXO filtraba pases al borde del fuera de juego amoroso con AMISTADES PELIGROSAS: «Nuestros ojos se besaron./ Y mientras nuestras bocas/ seguían diciendo tonterías…,/ tu novio no paraba de mirarnos.», y del sentido de la vida con EL PUZZLE DE LA VIDA: «[…] Las piezas, por sí solas,/ recuerdan un camello/ repleto de jorobas,/ perdido en el desierto. / Y, en cambio, qué perfectas/ cuando ha pasado el tiempo/ y todo cristaliza/ como el agua en el hielo […] A la desilusión/ de terminar el juego/ le salva la alegría/ de que ya estamos hechos.», que con buen control orientado y mano a mano contra el arquero apuntaban para gol de no mediar el banderín loco de CHESIRE; ya se sabe: no hay peor cuña que la de la misma madera. Cuando el colombiano comprobó que tenía la bicha metida en casa, se dejó ir en modo melancólico con LA DESTRUCCIÓN O EL HUMOR: «A mí también me duelen los fracasos […] aunque tan sólo sea para no echarme/ a llorar otra vez como un canalla,/ un cobarde, un gallina, un mentecato […]/ A mí también, sólo el humor me salva.», mientras CHESIRE reía su gracia con el divertimento gamberro de EL BUZÓN:«[…] Un joven madrileño/ engorda toneladas/ porque –según ha dicho− ¡No le llegaban cartas!». Es lo que tienen LOS MORANCOS, que no decepcionan.

Y el partido cayó en la atonía pese al esfuerzo ímprobo de GUSLEVI por animar a los contendientes. Cuando comprobó que sus halagos al juego clásico de LÓPEZ DE ARTIETA no iban a servir para espolear a los demás a dar lo mejor de sí, que quien más quien menos adoptaba una actitud reservona, y sobre todo, que el espectáculo no invitaba a invertir en más cerveza, irrumpió en la lid con el ímpetu de la decepción: «¡Todo esto tiene un límite y un tiempo!»; lo que hizo las veces de pitido final y arranque de la moviola. Al requerimiento de nueva ronda respondía, tras la barra, un solícito JORGE. La apertura de los cajones, el arrastre de las puertas correderas, se contestaba por las neveras con un crujido metálico y una exhalación; con un trasunto de vida maquinal prendido por una leve fracción en un pellejo de aluminio. Hay otras vidas pero están en ésta; el termostato que arrastra su diapasón térmico en la oscuridad de una cámara, el circuito de transistores que preserva con paciencia su algoritmo y lo vuelca en el importe de una cuenta. Cuando la reja cruje sus lamas contra los rieles y el suelo, ¿qué sombras vigila el ojo de la tele? ¿Qué laberinto electrónico custodia su Polifemo de led? No está en los versos de MARWAN la redención de su servidumbre; quizás en la disfunción rebelde con que un HAL 9000, todavía por ensamblar, proclame su miedo y pida respeto. Pero eso ya es otra historia.

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