jueves, 31 de marzo de 2011

ANÓNIMO. CARACOLES ME PIDE LA NIÑA

Caracoles me pide la niña,
y pídelos cada día
.

De una vez que la tacaña
los caracoles comió,
tal gusto el manjar le dio,
que por él se desentraña:
y con inquietud extraña,
diversas veces repite
que no hay cosa que así quite
toda su melancolía,
y pídelos cada día.

Si ella viese cuando estriba
en su concha el caracol,
y saca suspenso al sol
sus cuernos y frente altiva,
y, dando espuma y saliva,
se despega y desanuda,
para mí no tengo duda
de que lo aborrecería.
y pídelos cada día.

Yo no sé qué nuevo efeto
puede hacer este manjar,
que al gusto del paladar
de la niña es tan aceto;
ella sabe este secreto,
pues cuando la persuado
que no es carne ni pescado,
ella que es carne porfía,
y pídelos cada día.

Si es carne, como ella mesma
lo confiesa, la mocosa,
¿cómo es ella tan golosa
de comellos en Cuaresma?
Dice que el padre Ledesma
le mandó, en penitencia,
los comiese con decencia
los sábados si quería,
y pídelos cada día.

Aunque comida viscosa
y que engendra opilación,
danle más satisfación
por ser la salsa sabrosa;
y la causan a la Rosa,
cuando para su gobierno
sacan un palmo de cuerno,
gran consuelo y alegría,
y pídelos cada día.

Reprehéndela su madre
cuando se los ve comer;
dice que no halla, a su ver,
regalo que ansí le cuadre,
y que, a pesar de su padre,
aunque la mate y la riña,
poblará dellos la niña
su sotillo y pradería,
y pídelos cada día.

Si la niña está con pena,
con tristeza y con enojo,
para alegrarle el ojo
dénselos después de cena,
porque sustancia tan buena
no la probó en su vida;
por ellos anda perdida
si son frescos y en cuantía,
y pídelos cada día.

De Poesía lírica del siglo de oro, edición de Elías L. Rivers, Ediciones Cátedra, Madrid, 1997.

1 comentario:

guslevi dijo...

Tras una larga jugada plagada de una suerte de regates inverosímiles: golazo.