miércoles, junio 23, 2010

LUIS ENRIQUE BELMONTE. HAY QUE VADEAR CON CUIDADO EL PASO

Hacia dónde nos lleva
esta corriente silente, de agazapado fervor
por la erosión, por el desgaste de aquello
que no fue y sin embargo sigue siendo
bajo la alfombra de lo aparente y regular.
Cómo vibran los cristales, los delantales y los lápices,
cuando la corriente arrastra, a veces,
en la mitad de nuestra sombra, los sedimentos
de lejanos cadáveres, de desperdicios aliñados
con el desafecto del que renuncia, fragmentos
limados con aquel mondadientes
que alguna vez usamos
mientras soñábamos heroicas proezas, las más cálidas
promesas de suicidio o de amor.

Hay que vadear con cuidado el paso, en estos momentos
en que la corriente insinúa su voraz inclinación,
la resolución acústica de llevarse, entre sus piedras paleolíticas,
los restos del naufragio: aquellas ofrendas
que dejamos, sin darnos cuenta,
a un inasible dios que olvida; aquellos sermones
inútiles en medio de la borrachera, el llanto de un cangrejo
bajo el sol, entre las algas y el oleaje, el llanto
y sus múltiples modulaciones, la uña carcomida,
las cerillas encendidas, el amargo tabaco consumido.

De Inútil Registro, 1998.

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