martes, 6 de abril de 2010

CARLOS MARZAL. EL DESEO EN DESORDEN

El infinito afán de tentativas
en que consiste el hecho de ser hombres,
la regla del acierto y del error
vuelta divinidad hasta forjarnos,
nos ha tejido en nuestra insuficiencia.
Con el moroso azar de nuestro método
–esta lucha de todo contra todo,
sin más aspiración que estar en lucha–,
ha fraguado la magia de existir
en la indigente forma en que existimos.

Carecemos de un plan en armonía.
Las lentas probaturas de la suerte
nos han predestinado a los declives,
nos han urdido rumbo hacia el cansancio,
en vez de encaminarnos al delirio:
vivir en la absoluta servidumbre
del monarca absoluto del deseo.

Qué lástima este ser tal como somos,
este desperdiciarnos en tibiezas;
qué mortificación por un desorden
que no sostiene en armas nuestra fiebre.
Qué abatimiento estar desamparados
por nuestro mejor yo, por la alta idea
con que nos concebimos en ensueños:
un alguien incapaz de la renuncia,
un incondicional, un entusiasta.
Un alguien sin desmayo, un puro idólatra
que vivo en su deseo se desviva.

De Metales Pesados, 2001.

2 comentarios:

Ignatium Regis dijo...

Goal.

P.D. Lo llevé hace años a un partido, sin éxito, como de costumbre.

Anónimo dijo...

De los peores poetas del panoramita...