jueves, julio 24, 2008

VICENTE GALLEGO. NOVIEMBRE, 15

Con esta sola mano
me fatigo al amarte desde lejos.
Tendido bajo el viejo ventanal,
espero a que el sudor se quede frío,
contemplo el laberinto de mis brazos.
Soy dueño de un rectángulo de cielo
que nunca alcanzaré.
Pero debemos ser más objetivos,
olvidar los afanes, los engaños,
el inútil deseo de unos versos
que atestigüen la vida. Celebrar
el silencio de un cuerpo satisfecho,
esa altura sin dios a la que llega
nuestra carne mortal. Saber así
la plenitud que algunos perseguimos:
un hombre, bajo el cielo, ve sus manos.

De El sueño verdadero, 2003.

4 comentarios:

chesire dijo...

Joeeer, no sé si es más autocomplaciente el poema o la foto. Vaya fotaza.
Yo de esta temática prefiero el soneto del inmortal poeta gijonés Martín Ferrero.

Anónimo dijo...

yo creo que la perilla y la mano vienen unidas en serie en esa posición, le falta el colgante con un escarabajo egipcio

jesús dijo...

buenas tardes.
en realidad no deseo hacer ningún comentario sobre el poema.solo que soy jesús negro y he visto una entrada en este blog con uno de mis poemas. me ha hecho mucha ilusión. gracias

Artemio Rulán dijo...

De nada Jesús. Me gustó mucho el libro. Un placer leerte y que hayas llegado a nuestro blog. Un abrazo