sábado, 12 de enero de 2008

ÁNGEL GONZÁLEZ (OVIEDO, 06/09/25 - MADRID, 12/01/08)

YA NADA ES AHORA

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora
-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

ese amor ya sin ti me amará siempre.

MUERTE EN EL OLVIDO

Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

3 comentarios:

chesire dijo...

Cada vez un poco más huérfanos. Hasta siempre, maestro.

Un whisky a su salud.

Ana dijo...

Me gusta despedirme de la gente con una sonrisa!

ESO ERA AMOR

Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.

Ignatium Regis dijo...

Supongo que ya lo sabréis: En cierta ocasión, en una de esas añoradas tardes poéticas en Zamora, aquella celebrada en torno a Ángel González, tras la cena el camarero preguntó si queríamos cafés o infusiones, a lo que don Ángel respondió: “una infusión escocesa”.

O esta otra: Viajábamos de Madrid a Gijón, él para el periódico recital de la Semana Negra. Íbamos en una Alsa-Supra, en el que es costumbre ofrecer al término del trayecto un regalo a los viajeros. En esa ocasión, era julio, se trataba de una palas de playa. Cuando el auxiliar del viaje le ofreció el presente a don Ángel, éste sugirió: “Me lo podría cambiar por una botellita de vino” (nótese que estábamos ya llegando al destino…).

Brindo por ese Ángel, recién caído.