viernes, 9 de junio de 2006

VICENTE GALLEGO. SEPTIEMBRE, 24

Tomo a veces un tren tras la comida,
ya conoces mi amor por estas horas,
e imaginas también
el ciego traqueteo del vagón,
la fatiga en los párpados,
la irrealidad de un mundo que crepita sonámbulo
por la hipnosis del sol,
y un silencio que vibra, ese rumor
que crece desde el fondo y que es la vida
latiendo ensimismada cual si fuera
el corazón cansado de una res.
Acostumbro a volver a media tarde,
contemplo la escollera, el arrecife
donde ejercita el mar su violencia;
me detengo ante el viejo balneario
y descubro de nuevo a una pareja
que se interna en la sombra
del ruinoso edificio.
Llegó después al caserón, me asalta
una desidia pegajosa y triste,
y un deseo infinito y absoluto
de todo y de la nada, un deseo
que es un hambre en el alma hasta que al fin
consigo relajarme y convocar el sueño
mientras hojeo un libro y me masturbo
sin demasiada convicción.

De El sueño verdadero. 2003.

2 comentarios:

chesire dijo...

Sí señor.

Ignatium Regis dijo...

Creo que con este poema ganó el Premio de poesía convocado por RENFE, "Desde el tren". 15.000 euros por un solo poema. Es lo que tiene ser profesional. Como no podía ser de otra manera, creo que también lo ganaron Carlos Marzal y Felipe Benítez Reyes.