miércoles, 8 de febrero de 2006

CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE. SIN QUE YO LO PIDIESE

Sin que yo lo pidiese, tú me hiciste el favor
de magnificar mi miembro.
Sin que yo lo esperase, tú te arrodillaste
en postura devota.
Lo que pasó no es pasado muerto.
Para siempre y un día
guarda la piedad mi pene de tu boca besadora.

Hoy no estás ni sé dónde estarás,
no hay posibilidad de gesto o comunicación.
No te veo no te escucho no te abrazo
pero tu boca está presente, adorando.

Adorando.

Nunca pensé tener un dios entre los muslos.

De El amor natural, 1992.

1 comentario:

El mundo de Daan dijo...

"Nunca pensé tener un dios entre los muslos."

No se podría haber cerrado de mejor manera la contribución a esta ciencia tan exacta y tan fructifera como lo es la relación hombre-dama o sus distintos derroteros.

Bienaventurada la pluma, si señor..!
Su amiga
Daanroo