viernes, 27 de marzo de 2009

NOS MUDAMOS

"cuando creíamos que teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas"
Dicen las paredes. El libro de los abrazos. Eduardo Galeano 
No es bueno hacer siempre las cosas de la misma forma. Ni ver el mundo desde el mismo punto de vista. Aunque al hablar de "mundo" nos estemos refiriendo a un espacio pequeñito y pixelado, parcial y remoto, como es este mundo virtual. Por unos días y por culpa de la primavera y de un trastorno adaptativo estacional que sufro desde la adolescencia (agudizado de forma significativa en Abril) nos mudamos. Ojo, no desaparecemos: nos mudamos. 
Hay una técnica japonesa que consiste en hacer todos los días algún pequeño gesto de forma diferente. No he conseguido encontrar exactamente a qué se refería: apagar el móvil con un dedo diferente, inclinar la cabeza al mirar hacia otro lado (hacia el contrario del habitual), agarrar al revés la taza del café, encender cigarros con la mano contraria o acariciar con la eminencia tenar en vez de con la palma extendida. No sé si van por ahí los japoneses. Estamos hechos de determinadas zonificaciones y rutinas que a veces, en gestos ridículos como éste, es necesario desmontar. Subirse a las mesas o tumbarse boca arriba para ver el mundo. La silla y el libro. El espejo y la máscara. O flores la segunda quincena del mes. O dibujar peces al pasar por ciertos lugares. 
Durante unos días de primavera para leer Contemporáneos y temas relacionados con Artemio Rulán habrá que ir a leer Salud Comunitaria o pasarse por Fútbol de Poetas . De la misma forma que durante unos días para leer las piruetas de Artemio Rulán o para leer poesía habrá que entrar en Salud Comunitaria. Mis compañeros de Fútbol de Poetas se volverán locos con esto y me expulsarán en el próximo partido... 
Aunque también puede que, ya puestos a movernos por el mundo, para leer Salud Comunitaria estos días haya que entrar también en Funambulistas o Antropobestia o Tepanahuori o Seré breve o El cielo sobre Asturias. 
Cosas de la primavera. Para que luego digan que no existe la poesía. Si alguien más se anima a salir de paseo por el mundo que escriba.

2 comentarios:

Laura dijo...

Yo tuve en primero de carrera un profesor que nos obligaba a sentarnos cada día en un lugar distinto de la clase. Enseñaba redacción y decía que la única manera de aprender a escribir es ir cambiando la perspectiva desde la que se ve el mundo.
Me encanta este descontrol.

sanders dijo...

Qué bien, Laura, yo lo intento con los míos, no sabía por qué, pero tal vez era para compensar que no les enseño nada tan bonito como escribir, pero al menos les podía servir para pensar (¿por qué me siento siempre en el mismo lugar?), no acomodarse, y a partir de ahí hacerse otras preguntas (sencillas: ¿merece la pena seguir yendo a clase de esta tipa?).
Artemio, sabes que somos legión los que te seguiremos por la red...