lunes, 27 de febrero de 2006

ANA MERINO. I'LL GO TO HELL

Escapar por el río,
huir en una balsa,
acariciar el miedo,
coleccionar estrellas,
querer a los amigos.

Fumarse la tristeza
en una pipa de corcho.
Ser la sombra que flota,
un alma sigilosa que se esconde del sol.

Enhebrar una aguja
con un beso,
ser la niña que lee
mientras se toca el pelo.

Yo iré al infierno,
guardaré tu secreto
del hombre agazapado
que busca libertad
y sueña que el futuro
no distingue colores.

Yo iré al infierno
contigo Huckleberry,
y el fondo de tu abrazo
será mi salvación.

De Juegos de Niños, 2003.

sábado, 25 de febrero de 2006

WALT WHITMAN. CANTO A MÍ MISMO

El pasado y el presente se desvanecen...los he llenado y los he vaciado,
Y me dispongo a llenar mi parte de futuro.

Tú que me escuchas allá arriba! A ver...¿Qué tienes que confiarme?
Mira mi cara mientras aspiro la luz oblicua de la tarde,
Habla con sinceridad, porque nadie más te oye y sólo
dispongo de un minuto.

¿Me contradigo?
Muy bien pues. . . me contradigo;
Soy grande. . . contengo multitudes

Me dirijo a los que están cerca. . . espero en el umbral
de la puerta.

¿Quién ha concluido su tarea y acabará antes la cena?
¿Quién desea pasear conmigo?

¿Hablarás antes de que yo me vaya?¿Te decidirás
demasiado tarde?

De Canto a mí mismo. Hojas de hierba.

miércoles, 22 de febrero de 2006

LUIS CERNUDA. NO DECÍA PALABRAS

No decía palabras,
Acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
Porque ignoraba que el deseo es una pregunta
Cuya respuesta no existe,
Una hoja cuya rama no existe,
Un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
Remonta por las venas
Hasta abrirse en la piel,
Surtidores de sueño
Hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
Una mirada fugaz entre las sombras,
Bastan para que el cuerpo se abra en dos,
Ávido de recibir en sí mismo
Otro cuerpo que sueñe;
Mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne;
Iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza,
Porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.

De Los Placeres Prohibidos, 1936.

domingo, 19 de febrero de 2006

GIOCONDA BELLI. DANDO EL PECHO

Al cogerla tengo que tener cuidado

Es como tratar de cargar un montoncito de agua
sin que se derrame

Me siento en la mecedora,
la acuno,
y al primer quejido,
empiezo a dar leche como vaca tranquila.

Ella vuelve a ser mía,
pegadita a mí,
dependiendo de mí
como cuando sólo yo la conocía
y vivía en mi vientre.

De El Ojo de la Mujer, 1991.

jueves, 16 de febrero de 2006

PAUL ELUARD. PARA UN ANIVERSARIO

Festejo lo esencial festejo tu presencia
Nada pasó la vida tiene las hojas nuevas
Los arroyos más jóvenes van por la hierba fresca

Y como preferimos el calor calor hace
Del sol la fruta abusa los colores se incendian
El otoño corteja ardiente al puro invierno

El hombre no madura envejece a sus hijos
Tienen tiempo de hacerlo antes de que él se muera
Y a los hijos de su hijo él los hace reír

Tú la primera y última no has envejecido
Y para iluminarme el amor y la vida
Guardas tu corazón de bella mujer desnuda

(Trad. Rafael Alberti y María Teresa León)

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER. XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: "¿Por qué callé aquel día?",
y ella dirá: "¿Por qué no lloré yo?".

De Rimas.

miércoles, 15 de febrero de 2006

LOPE DE VEGA. DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO

Demayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir del rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor: quien lo probó lo sabe.

lunes, 13 de febrero de 2006

ERNESTO CARDENAL. EPITAFIO PARA JOAQUÍN DOS PASOS

Aquí pasaba a pie por estas calles, sin empleo ni puesto
y sin un peso.
Sólo poetas, putas y picados conocieron sus versos.
Nunca estuvo en el extranjero.
Estuvo preso.
Ahora está muerto.
No tiene ningún monumento.
Pero
recordadle cuando tengáis puentes de concreto,
grandes turbinas, tractores, plateados graneros,
buenos gobiernos.
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo
en el que un día se escribirán los tratados de comercio,
la Constitución, las cartas de amor, y los decretos.

De Epigramas, 1961.

domingo, 12 de febrero de 2006

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ. ARGUYE DE INCONSECUENTE EL GUSTO Y LA CENSURA DE LOS HOMBRES, QUE EN LAS MUJERES ACUSAN LO QUE CAUSAN

Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone coco
y luego le tiene miedo.
Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro
que el falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Con el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos si os tratan mal,
burlándoos si os quieren bien.
Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite es ingrata
y si os admite es liviana.
Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga,
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.

sábado, 11 de febrero de 2006

MATSUO BASHOO. ESTE CAMINO

Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.

(Trad. Octavio Paz y Eikichi Hayashiya)

miércoles, 8 de febrero de 2006

CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE. SIN QUE YO LO PIDIESE

Sin que yo lo pidiese, tú me hiciste el favor
de magnificar mi miembro.
Sin que yo lo esperase, tú te arrodillaste
en postura devota.
Lo que pasó no es pasado muerto.
Para siempre y un día
guarda la piedad mi pene de tu boca besadora.

Hoy no estás ni sé dónde estarás,
no hay posibilidad de gesto o comunicación.
No te veo no te escucho no te abrazo
pero tu boca está presente, adorando.

Adorando.

Nunca pensé tener un dios entre los muslos.

De El amor natural, 1992.

NENÉ LOSADA RICO. ANANTES YARAN ARBEYOS

Anantes yaran arbeyos
ya taban dientro de caxinos

Ahora son guisantes
y están en vainas metidos
De El nome de las cousas, Trabe, Oviedo, 2001.

domingo, 5 de febrero de 2006

MARGUERITE YOURCENAR. OPUS NIGRUM

Se había destacado en Cerisoles, defendiendo unos cuantos inseguros fortines milaneses, mostrando en ello tanta genialidad -tal se complacía en decir- como el difunto César al imponerse como dueño del mundo. Blaise de Montluc agradecía sus bromas, que daban ánimo a los hombres. Su vida había transcurrido sirviendo alternativamente al Rey Cristianísimo y al Rey Católico, pero la alegría francesa concordaba más con su buen humor. Era poeta y excusaba la mediocridad de sus rimas con las preocupaciones de las campañas; también era capitán y explicaba sus errores de táctica por su afición a la poesía que le excitaba el cerebro; por lo demás todos le estimaban, en uno y otro oficio, cuya convivencia no aporta la fortuna. Sus vagabundeos por la Península lo había desengañado de la Ausonia de sus sueños. Había aprendido a desconfiar de las cortesanas romanas, tras haberles pagado su salario, y a escoger con discernimiento los melones en los puestos del Trastevere, arrojando descuidadamente al Tíber sus verdes cortezas. No ignoraba que el cardenal Maurizio Caraffa lo consideraba sólo un soldado espabilado, a quien, en tiempos de paz, se da la limosna de un puesto mal pagado de capitán de guardias; su amante, Vanina, en Nápoles, le había sacado una buena cantidad por un hijo que tal vez no fuera suyo; poco importaba. Madame Renée de France, cuyo palacio era el hospital de los desheredados, le hubiera ofrecido de buen grado una sinecura en su Ducado de Ferrara; pero acogía allí a cualquier andrajoso que se presentaba, con tal de que se embriagasen en su compañía con el vinillo agrio de los Salmos. El capitán no quería tener nada que ver con aquella gente. Convivía cada día más con la soldadesca y, como ella, volvía a ponerse cada mañana la casaca remendada con el mismo placer con que tropezamos con un viejo amigo, confesando alegremente que no se lavaba más que cuando llovía y repartiendo con su pandilla de aventureros picardos, mercenarios albaneses y proscritos florentinos, el tocino rancio, la paja enmohecida y las caricias del perro canelo que seguía a la tropa. No obstante, su vida ruda no se hallaba desprovista de deleites. Le quedaba el amor por los bellos nombres antiguos que en cualquier pared de Italia ponen el polvo de oro o el jirón de púrpura de un gran recuerdo, el placer de deambular por las calle, tan pronto a la sombra como al sol, de interpelar en toscano a una hermosa muchacha en espera de un beso o de un torrente de injurias, de beber en las fuentes sacudiendo las gotitas de sus gruesos dedos sobre el polvo de las losas, así como el de descifrar con el rabillo del ojo un trozo de inscripción latina, mientras meaba despreocupadamente sobre un mojón.

De Opus Nigrum, 1968.
(Trad. Emma Calatayud)

viernes, 3 de febrero de 2006

NICANOR PARRA. COPLAS DEL VINO

Nervioso, pero sin duelo
a toda la concurrencia
por la mala voz suplico
perdón y condescendencia.

Con mi cara de ataúd
y mis mariposas viejas
yo también me hago presente
en esta solemne fiesta.

¿Hay algo, pregunto yo
más noble que una botella
de vino bien conversado
entre dos almas gemelas?

El vino tiene un poder
que admira y que desconcierta
transmuta la nieve en fuego
y al fuego lo vuelve piedra.

El vino es todo, es el mar
las botas de veinte leguas
la alfombra mágica, el sol
el loro de siete lenguas.

Algunos toman por sed
otros por olvidar deudas
y yo por ver lagartijas
y sapos en las estrellas.

El hombre que no se bebe
su copa sanguinolenta
no puede ser, creo yo
cristiano de buena cepa.

El vino puede tomarse
en lata, cristal o greda
pero es mejor en copihue
en fucsia o en azucena.

El pobre toma su trago
para compensar las deudas
que no se pueden pagar
con lágrimas ni con huelgas.

Si me dieran a elegir
entre diamantes y perlas
yo elegiría un racimo
de uvas blancas y negras.

El ciego con una copa
ve chispas y ve centellas
y el cojo de nacimiento
se pone a bailar la cueca.

El vino cuando se bebe
con inspiración sincera
sólo puede compararse
al beso de una doncella.

Por todo lo cual levanto
mi copa al sol de la noche
y bebo el vino sagrado
que hermana los corazones.

De Poemas y Antipoemas, 1954.

jueves, 2 de febrero de 2006

EUGÉNIO DE ANDRADE. OUTONO

O outono vem vindo, chegam melancolias,
cavam fundo no corpo,
instalam-se nas fendas; às vezes
por aí ficam com a chuva
apodrecendo;
ou entào deixam marcas, as putas,
difíceis de apagar, de tao negras,
duras.

OTOÑO

El otoño viene acercándose, llegan melancolías,
socavan el cuerpo,
se instalan en sus grietas; a veces
ahí se quedan con la lluvia
pudriéndose;
o dejan marcas, las putas,
difíciles de borrar, de tan negras,
duras.

De El otro nombre de la tierra, 1988.

miércoles, 1 de febrero de 2006

LUIS ALBERTO DE CUENCA. SONETO DEL AMOR ATÓMICO

Has minado la selva de mi pecho.
Le has dado fuego a todos mis olvidos.
Has llenado de muertos y de heridos
el pacífico reino de mi lecho.

Te has subido a la lámpara del techo
para bombardearme los sentidos.
Has vertido explosión en mis oídos
con tu voz nuclear siempre al acecho.

No más fisión, amor, no más ojivas
ni más misiles en mi dormitorio.
Cesen con tu victoria los enojos.

Me rindo. Tú has ganado. Mientras vivas,
no alcanzarás un triunfo tan notorio:
me has volado la mente con tus ojos.

De El Otro Sueño, 1987.